domingo, 5 de marzo de 2017

Salvo...

Después de la comunión, vuelvo a mi sitio, cierro los ojos y me recojo en mí mismo, salvo…
… salvo que esté en un lugar distinto al de mi parroquia y quiera ver a quiénes, ahí, son mis hermanos y hermanas en el Señor. Esto es lo que me ocurrió el domingo 26 de febrero, en la catedral de Oviedo. “Mi hermano en Cristo, mi hermana en Cristo”, iba diciendo a medida que, al volverse y volver a sus asientos, veía los rostros de los comulgantes.