viernes, 22 de abril de 2016

San Pablo, inventor del cristianismo

¿Que Pablo inventó el cristianismo? Pues claro, faltaría más, pero porque predicó a Cristo, y a Cristo no lo inventó Pablo. Más bien al contrario, fue Cristo quien “inventó” a Pablo cuando lo derribó de su caballo.

jueves, 21 de abril de 2016

domingo, 17 de abril de 2016

Profecía

PROFECÍA

Hace algunos años, una persona que me acababa de conocer, tras un rato de conversación y justo antes de que nos despidiéramos para, posiblemente, no volver a vernos nunca más, me dijo: “Encontrarás lo que buscas” o “Se cumplirá lo que deseas”, ya no recuerdo. ¿Fue una simple galantería o un ejercicio de profecía, de videncia? Su actitud era seria y, al decírmelo, me miraba fijamente a los ojos. Sea como sea, el caso es que hay hombres y mujeres que tienen este don, el de, tras penetrar intuitivamente hasta el fondo de uno, entrever un destino fraguado por nuestra libertad y que ellos nos desvelan, no sé si muy precariamente. ¿Llegará el día en que pueda tender un puente hasta las palabras que aquel hombre me dirigió y darlas entonces por ciertas? Quién sabe. Lo que sí sé es que existen personas que tienen tal don, el de la videncia, el de la profecía.

jueves, 14 de abril de 2016

Bien por Rossy

“Siempre he dicho que si eres inteligente de verdad forzosamente eres bondadoso” (Rossy de Palma).

domingo, 10 de abril de 2016

Llegar

Saltando y soltando: niñez, infancia, adolescencia, juventud, madurez, para, al final, arribar a una senectud libre de obstáculos y de lastres. Se ha hecho una buena carrera, no se ha quedado prendido uno en ninguna red, se vivieron todas las fases, sin agotarlas, eso seguro, pero no importa, y entonces, sin nostalgia de los vientos que empujaron nuestras velas en alta mar ni del hermoso mástil y audaz proa con los que realizamos nuestra singladura, arribamos a buen puerto, no como el barco que encalla sino como el que, sin más, ancla, pues esto era lo querido y nunca rechazado desde el principio: llegar.

(De De camino)

sábado, 9 de abril de 2016

Novelando a Dios

Necesitaba yo leer una novela en la que Dios estuviera presente en la vida de sus protagonistas y que estos hablaran de él, y hete aquí que la diosa fortuna, o mejor, Dios fortuna, quiso que me encontrase con Marilynne Robinson, de la que nada sabía, una escritora americana conocida sobre todo por su trilogía: Gilead (2004), En casa (2008) y Lila (2014), que me zampé en un plis plas. Todo ocurre en Gilead, un pueblo de Iowa, en torno al reverendo John Ames, un pastor congregacionalista. Si andas con apetito divino la novela que más te saciará es Gilead, en la que el reverendo Ames, viudo ya muy entrado en años y casado en segundas nupcias con la muy joven Lila, escribe una carta al hijo nacido de este matrimonio y que a la sazón tiene siete años. Todo es de una indecible ternura; todo está transido de esperanza; todo es la venturosa aventura de los hijos de Dios, la de John Ames sobre todo que se complace a su vez en la vida de su hijo, bendito regalo, gracia inesperada y de última hora. Y están después su jovencísima y segunda mujer Lila (sobre ella precisamente versa la tercera novela de la trilogía, Lila), su gran amigo el reverendo Jack Boughton, los hijos de este, sobre todo el díscolo, extraviado e incomprensible Jack (él y su hermana Glory protagonizan la segunda novela, En casa, fascinante también, compungida y gloriosa), y otros. Todo un grandísimo hallazgo para mí.
Y de mujer a mujer y de trilogía a trilogía, estoy ahora con Cristina Lavrans, de Ingrid Undset, escritora noruega a la que le concedieron el premio Nobel en 1928. Le tenía ganas yo a esta trilogía desde hace ya mucho tiempo, al menos desde el año 2001, cuando leí su Olav Audunssön, obra extraordinaria. Aquí se novela a Dios de otra manera, en plena época medieval y en Noruega, pero resulta ser el mismo Dios, bendito por los siglos de los siglos amén.

viernes, 8 de abril de 2016

Madre coraje

Las madres -también los padres aunque menos, creo- son unas auténticas jabatas cuando luchan por sus hijos. Mi amiga X tuvo y crió a los suyos en Euskadi. El instituto en el que estudió el mayor era un vivero de Herri Batasuna y mi amiga, durante los años que su hijo cursó en él el bachillerato, tuvo un miedo pánico a que acabase en las garras de los secuaces de ETA. XX, cuando fue mayor, le dijo (muy cariñosamente) a su madre: “Mamá, fuiste una irresponsable. No sabes en donde me metiste”. Pero esta “irresponsable” madre luchó como una responsable leona para salvar a su hijo. ¿Y cómo lo hizo? Dado que XX no era un buen estudiante, ella se dijo: “Esta es la mía”. “XX, a partir de ahora te vas poner a estudiar cuatro horas todas las tardes y yo contigo para que no te muevas”. Su mala calidad como estudiante le vino de perlas para sentarlo y sentarse ella con él, de modo que, durante este proceso, supo trenzar ayuda escolar con conversaciones personales que al fin le abrieron los ojos a su hijo, y esto día tras día durante tres años. Lo salvó, y ella con él.
XX es ahora un brillante profesor en la universidad de Barcelona y en breve será papá, lo cual hará que X sea abuela por primera vez. Cuando nos lo dijo, ¡qué contenta estaba y qué contentos nos pusimos nosotros con ella!
Enhorabuena, querida X.

martes, 5 de abril de 2016

domingo, 3 de abril de 2016

Las auras, los vientos, las brisas

En tiempo de palio, un tiempo
protegido, allegado
hacia dentro,
las doncellas duermen y se pueblan de imágenes
sus almas:
“Las auras, los vientos, las brisas,
los aires, los soplos, los alientos,
los vendavales, las galernas, los ciclones,
las ventiscas, las trombas, los hálitos.
La espera, el tiempo, la mejoría,
el deseo, la unción, la audacia,
el sabor, el sueño, el reposo,
la noche, los ojos, la mañana.
Los ángeles, los alados mensajeros que ya vienen,
ya son noticia,
voz fulgurante,
huella sin par sobre la tierra”.