martes, 29 de marzo de 2016

Un grito de alegría

Hay que plantar siempre un grito de alegría en el mundo, sea lo que sea este, ocurra lo que ocurra en él, un grito al fin de victoria.

domingo, 27 de marzo de 2016

La única copa

Abundancia, plétora, siempre abundancia, también en lo seco, en la muerte, en la enfermedad, rigiendo la cornucopia, la única copa, pues lo pobre no existe.

domingo, 20 de marzo de 2016

Cruz y espada


(Kasemir Malevich, Hombre corriendo)

Por delante cruz, en la diestra, como señal de paz; por detrás espada, en la siniestra, como señal de guerra. Aquí no cabe aplicar aquello de que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda, sino justamente lo contrario: que lo sepa, que conozca la primera, portadora de cruz, que la segunda lleva espada, para desautorizarla y desarmarla. Quien lleva cruz no puede llevar espada. La cruz no tiene cara, la cara oculta de quien hace uso de ella para justificar su espada. O sí, sí tiene cara, pero la de quien, clavado, no tuvo más espada en sus manos que sus llagas.

domingo, 13 de marzo de 2016

El drenaje del sufrimiento

Muchas veces el dolor no deja sabiduría sino todo lo contrario: la carne se enrigidece y dispara los resortes de la amargura y el odio. ¿Muchas veces? Tal vez no tantas. Hay que ir muy a la contra de la vida para que el dolor no deje tras de sí un espíritu más dócil y flexible, más preparado. Lo contrario, aquella amargura y aquel odio, exigen una posición de fuerza, de encastillamiento continuo, de oposición, que tienen que agotar el alma. Es más fácil dejarse drenar por el sufrimiento, consentir todas sus operaciones, para ser al final mejores de lo que éramos antes, más comprensivos y más buenos. Tal facilidad no significa automatismo, desde luego, pues nada es automático en el reino del espíritu, sino el indudable enriquecimiento que supone aceptar las pérdidas que la vida va trayendo. Al que no las acepta se le dobla el trabajo: no solo tiene que soportar, aunque no quiera, la pérdida, sino que tiene que alimentar el fuego de su ira para poder seguir reconociéndose como aquel que no ha aceptado.

domingo, 6 de marzo de 2016

El filo

"De cuando en cuando un hombre tiene que dar un paso al frente y escupirle en la cara a la destrucción por su propio bien. Tiene que sacarse filo a sí mismo, como si estuviera poniendo el hacha contra la piedra de afilar".
(William Faulkner, Sartoris)

La madurez que otorga el paso del tiempo tiene otro perfil, más suave y menos acerado, como la fruta que, más allá de su sazón, posee ya algunas zonas blandas, como maceradas. El perfil que describe Faulkner, que por su carácter brioso parece corresponder más a una fogosa juventud, se ha dulcificado y los años mayores, y más aún los postreros, en vez de afilarse como “el hacha” se dejan redondear y no ofrecen ya una línea cortante. Sin embargo, un hombre enfrentado a su destino, con el perfil tan afilado como el de un “hacha”, es una imagen fascinadora. Lo que ella en su aparente titanismo tenga de desolador no obsta para que deje un rastro de honda reciedumbre. Es como un arrebato de dignidad que hace prevaler su aspecto desafiante y batallador. Será, por eso, hermoso que alguna vez nos veamos así, mascarones de proa que enfrentan con total gallardía el embate de las olas.

viernes, 4 de marzo de 2016

Guardar las formas

“Guardar las formas”: bonita expresión. Sé educado, es decir, guárdate de lo informe, de lo deforme, de lo monstruoso. Quien guarda la estética guarda la ética, y viceversa. Las dos, de la mano, siempre hermanas gemelas.