jueves, 31 de diciembre de 2015

El año que fue

Tuviste miles de momentos así a lo largo de este año, plácidos unas veces, impacientes otros, sin un libro que te sirviese, ni una música, ni una imagen, pues justamente así tenías que permanecer, sin nada, con silencio, en la dormición.

martes, 29 de diciembre de 2015

Varia

La piedra dura es el hermano, en la que tropiezas, pero que te salva de ti mismo.

La limosna que te da Dios hoy es solo para hoy. Mañana tendrás que pedir otra.

Oh, Dios, no me dejes en mis manos.

Se suceden estados raros y no acierto a comprender quién los guía.

¿Cómo se logra la transición de la soledad a la compañía? ¿Es necesario que se rompa algo?

Vosotros sois mis amados y no acierto a serviros.

Lo que ahora me das, después me lo quitas. Qué rara es tu paz, Señor.

La pregunta del hermano nos hace ver lo que de otro modo no veríamos.

Quien escucha siempre triunfa.

Cualquier cosa que no sea estar aquí ahora no es estar aquí ahora.

Me quedo con vuestros nombres y así os conozco.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Canción tonta

Federico García Lorca nos sirve en sus Canciones esta bellísima “Canción tonta”: “Mamá. / Yo quiero ser de plata. / Hijo, / tendrás mucho frío. / Mamá. / Yo quiero ser de agua. / Hijo, / tendrás mucho frío. / Mamá. / Bórdame en tu almohada. / ¡Eso sí! / ¡Ahora mismo!” Yo procuré que mi cuñada Almudena y su hija Irma la aprendiesen y la recitasen a dúo, previo cambio de “hijo” por “hija”. El poema cobró entonces otra vida, al verterse su ritmo y su asonancia en los labios de una madre y una hija que así, jugando con los versos lorquianos, de un modo nuevo se decían su cariño, si bien mi sobrina, de cuatro años, se mostró al principio un tanto azorada con un juego verbal que no comprendía del todo pero que en el fondo le encantaba. Encanto es precisamente lo que tiene esta cancioncilla, que nos cuenta como una madre consigue que su hijo, tras ser advertido de las consecuencias de sus fantasiosos deseos, atine al fin con el único deseo que lo mantendrá a salvo: ser bordado en la almohada materna. Y es que en sus primeros años el hijo está a salvo solo donde llega la presencia de quien lo llevó en su seno, y por eso, después que su imaginación lo ha llevado muy lejos, hasta “el agua” y “la plata”, debe anhelar otra vez el calor -la almohada”- de su madre, su mejor refugio.

jueves, 24 de diciembre de 2015

En el umbral

De Olegario González de Cardedal, Navidad y Epifanía, 2002-2003:


I

En el umbral del misterio nos quedamos.
En el umbral del amor nos quedamos.
En el umbral de la verdad nos quedamos.
En el umbral de la belleza nos quedamos.
En el umbral del prójimo nos quedamos.
En el umbral de Dios nos quedamos.

¿Quién nos pasará del umbral al santo de los santos?
¿Quién vendrá a nosotros del fuego del hogar
             al portón del umbral?
¿Cómo llegar al corazón de los que amamos?
¿Cómo perforar nuestra corteza y llegar a la entraña?
¿Quedaremos alejados para siempre de aquello
            que realmente amamos?
Los labios de la sed y la fuente del agua,
            ¿no serán nunca hermanos?

II

Si tú no nos adentras hasta el fondo del pozo,
Si tú no abres las puertas que dan al santuario,
Si tú no nos traladas el duro granito
            de nuestro corazón,
no llegaremos nunca al altar donde mana
            el agua de la vida,
ni sabremos que eres tú el hontanar de la sed
            y de la espera.

Llévanos, Señor, del umbral hasta el centro,
            del portal al hogar,
donde enciendes la lumbre y despliegas
            la mesa y nos partes tu pan,
para alumbrar tu faz, para el calor del hombre,
            para vida del mundo.


Feliz Navidad y que Dios os bendiga.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los consuelos de Dios

Los consuelos de Dios vienen siempre del mundo que nos rodea. ¿Dónde, sino en nuestro aquí y nuestro ahora, nos confortará Dios? Y será alguien o algo de todos los días: tu madre, tu esposo, tu hija, tu amigo, tu compañera de trabajo, tu vecino, un libro, una entrada de un blog, un vídeo en youtube, un anuncio en la tele, tu rostro visto en el espejo mientras te cortan el pelo, quien te alivie y te de un empujoncito.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ardientemente

Comienzo a escribir esta entrada a las 7:51 de la mañana. Tengo sueño pero no puedo dormir. Ayer me acosté a las doce y media. A las cuatro y media, o incluso antes, a las cuatro, ya estaba despierto. Las horas siguientes fueron difíciles, de insomnio duro. ¿La situación de España, el resultado de las elecciones eran el motivo? Posiblemente. Sería la primera vez que yo sufro realmente por España hasta el punto de no poder dormir. Esto me llena de orgullo. Por una vez, es mi país lo que me duele hasta el punto de robarme el sueño, no ya sufrimientos interiores o de otra índole. La preocupación por lo que pase a partir de ahora ha afectado a mis nervios. Curiosamente, me alegra este desquiciamiento mío, como si, solo con él, pudiera estar a la altura de las circunstancias. Deseo ardientemente, ardientemente, que todo salga bien para todos. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Amemos lo difícil

Lo que se exige de nosotros es que amemos lo difícil y aprendamos a habérnoslas con ello. En lo difícil están las fuerzas amistosas, las manos que trabajan en nosotros. En medio de lo difícil debemos tener nuestras alegrías, nuestra dicha, nuestros sueños (...) Y solo en la oscuridad de lo difícil tiene sentido nuestra valiosa sonrisa.
(R. M. Rilke, Carta a una muchacha, 20 de Noviembre de 1904)

No es la vida la cera blanda sobre la que, acostándonos, fácilmente queda impresa la forma de nuestra voluntad y de nuestro pensamiento. Es más bien un mármol sin desbastar, sobre él cual solo con golpes de martillo y cincel, con dificultad, es posible que queden grabadas las curvas de nuestra acción y de nuestra búsqueda. Habérselas con la vida es habérselas con lo “difícil”, con lo que solo admite un afrontamiento decidido, arriesgado, valiente, y que se convierte en muro infranqueable para los pusilánimes. Pero tampoco es que se nos presente como una pared escarpada, sin asideros, que tuviésemos que escalar. Es sobre todo una espesura, que reclama el golpe certero de quien está dispuesto a cortar la maleza para adentrarse en ella. Amar esta frondosidad es amar la vida, es amar lo difícil. Y es entonces al que ama, y es capaz por ello de seguir avanzando siempre, a quien le están prometidas “las fuerzas amistosas”, quien verá florecer las “alegrías”, la “dicha”, los “sueños”: su “sonrisa” prevalecerá aun en medio de la “oscuridad”, como prevalece la forma del amante sobre cualquier oposición que pretenda detenerlo.
Amar lo difícil es el santo y seña del viviente enamorado. Es su égida y su acicate, su caudal y su emoción, su júbilo y su secreto. De la facilidad de la vida sabrá siempre después, cuando ya esta le haya ascendido y pueda entonces él, desde su cima, respirar el aire puro.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Conviene que el alma

Conviene que el alma, si se ha abierto demasiado, se cierre, para que vuelva a estar escondido lo que se reveló.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Los políticos

Los políticos se equivocan y pecan unas veces como el que más, otras veces como el que menos.
Es importante para mí tener presente esto.

domingo, 13 de diciembre de 2015

La hierba mojada

La hierba mojada
la huelo,
allá abajo, en la escondida senda
del mal,
y se pudre. No es ya
para mis pies
camino.

domingo, 6 de diciembre de 2015

El cordero

Cuando la lucha contra el mal es denodada y no se baja la guardia ni un segundo, se va adquiriendo un porte que, aunque sea heroico y hasta guerrero, es sobre todo dulce, como si solo el lirio fuese capaz de derrotar a la planta carnívora. Pero ya lo sabíamos: fue el cordero quien derrotó al macho cabrío, si bien pasando por el túnel de sangre en el que se ahogó, para cobrar después nueva vida, la que le insufló el espíritu al coronarlo como rey del mundo. ¡Gran batalla esta, verdadero hilo de oro y fuego trenzando los caminos de la historia!

domingo, 29 de noviembre de 2015

Ley de libertad

Es “ley de vida”, exclamamos tantas veces, y la sustancia obvia de su contenido nos devuelve a la misma ruta de siempre, sin que advirtamos que al pronunciarla nos hemos hecho, una vez más, obedientes. Ley de libertad entonces, porque solo los que se atienen a la justeza de los límites conocen el secreto de la libertad. Su pulpa silenciosa de repente la sentimos en la cuenca de la mano sin saber cómo ha remanecido en ella. El yugo que nos sujetaba es ahora vuelo que nos aligera, descubriéndonos entonces deseosos solo de lo bueno y lo verdadero, sorprendidos de ansiarlo así, con tan inopinada holgura. ¿No ha de conducirnos esta libertad al paraíso que han diseñado nuestros mejores sueños?

miércoles, 25 de noviembre de 2015

A pesar de los pesares

Son muchos los pesares que Aurelio Arteta le endosa a la vejez, quizá demasiados, cuando en verdad habría que decir que no existe la vejez sino los viejos, y la suerte de estos es varia en lo que respecta a la salud y la enfermedad, la soledad y la compañía, los dos factores de los que depende en mayor grado que la vejez sea más o menos pesarosa. Pero según lo que escribe el autor vasco en A pesar de los pesares. Cuaderno de la vejez, esta es pesarosa sí o sí, y lo demás son cuestiones de detalle. A mí desde luego el libro me ha asustado y más querría yo morir antes que llegar yo a la edad provecta si lo que me voy a encontrar es eso y solamente eso que nos cuenta Aurelio Arteta. Sin embargo toda su oscuridad, la poca o ninguna luz última que en su opinión tienen los últimos años de la vida de un hombre, depende principalmente de su cercanía al final, a este final: la muerte aniquiladora, la nada, el no ser, el postrero y definitivo olvido. Como ateo, ante este final, a las connaturales miserias de la vejez (si es que las tiene, añado yo matizando a Arteta, pues, insisto, la suerte es varia), se suma la miseria última que es morir para siempre, no vivir ya nunca más. De aquí no nace ninguna alegría, ninguna esperanza, ningún bien, porque es imposible que lo haga. No hay nada porque no hay nadie. Pero merece la pena, afirma Arteta, a pesar de las penas de la vejez y de la más penosa de todas que es morir del todo y para siempre, haber nacido, haber vivido, porque el hombre es el más valioso de los seres, tiene dignidad, incluso el mayor de los criminales vale más que cualquier otro ser no humano.
No sé si todos los no creyentes se sumarían a la presentación de la vejez que hace Arteta. Acaso sí, si, con la misma rotundidad que él, creen que es una nada rotunda el destino final del todo hombre. No puede haber esperanza última, solo “esperanzas penúltimas”, las ligadas a esta vida, afirma el autor de Tantos Tontos Tópicos, y con estas se debe conformar el viejo que, por su edad, más cerca está que cualquier otro de saber que uno, finalmente, se muere. El punto es punto final.

martes, 24 de noviembre de 2015

lunes, 23 de noviembre de 2015

domingo, 22 de noviembre de 2015

El único homenaje

El único homenaje que encuentra en mí el amor es el de mi impotencia. Los otros, con su presencia frágil y exigente, me recuerdan constantemente que a ellos me debo, que son ellos las auténticas demandas del Amor. Pero cuando estoy a su lado mi debilidad solo me permite pensarlos, verlos como hijos del Amor. No puedo hacer nada más que otorgarles con mis ojos, con mi corazón y mi pensamiento, toda la dignidad que ellos son y expresan. Y aún así no siempre soy capaz de aceptarlos en toda su diferencia, en toda su concreción irrepetible. ¡Qué lejos queda siempre la generosidad del amor, qué cerca las delicias del egoísmo impotente!

domingo, 15 de noviembre de 2015

Arrodillarse

ARRODILLARSE

Ante quien nos grita “¡de rodillas!” para, humillándonos, hacer valer su dominio, nos arrodillamos, pero no entregamos nada, solo ejecutamos la orden de un poder que puede quitarnos la vida.
Gozosamente nos inclinamos ante quien nos ha puesto de pie, irguiéndonos hasta nuestra altura de hombres, pues tenía amor para hacerlo y lo hizo. Ante el Altísimo que nos hizo altos, nos arrodillamos, con el corazón henchido, dispuestos a entregarle la vida.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Pío Baroja

Al oír en el telediario el nombre de Pío Baroja, que informaba sobre su novela inédita, Los caprichos de la suerte, mi madre comenzó a decir algo sobre él. “Espera un momento, mamá, que quiero escuchar la noticia”. Al terminar la información, le pedí que siguiera con lo que estaba diciendo, que fue lo que sigue: “Baroja va sus zuecos arrastrando y su carrito guiando, tirado por un borrico. ‘¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?’ Mas cuando el rostro volvió, vio que otro pobre iba cogiendo las migas que el arrojó”. “¡Anda, mamá!, ¿y esto?” “Lo aprendimos en la escuela, de niños”.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Il popolo, l'aristrocratie

Uno escucha el italiano y se siente parte de “il popolo”; escucha el francés, y se siente parte de “l’aristrocratie”. En ambos casos, música para los oídos.

(Y en Al hilo de mis ojos, mi blog de fotos, El príncipe del agua, que no es otro que mi amigo Emilio)

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un recuerdito

Tan importante como repasar el mal que hemos hecho es olvidar nuestras buenas obras. Pero acaso no está de más un recuerdito de este nuestro buen hacer los días en los que nos creemos malos malísimos, no más que por ahuyentar la desesperación. ¿Y un recuerdo de nuestro mal hacer? También, para corregirnos de nuestra presunción.

martes, 3 de noviembre de 2015

La principessa

“Buongiorno, principe”, me dice muchas mañanas cuando llego al trabaja. “Buongiorno, principessa”, le contesto.

La principessa, en uno de sus viajes a países exóticos, se vio en apuros al quedarse rezagada cuando bajaba de un volcán, pues su paso era más lento que el del resto del grupo que la acompañaba. Cuando este llegó a un punto en el que se abrían dos caminos, la guía no tuvo el detalle de darse la vuelta para comprobar si estaban todos. Al llegar aquí, la principessa se dijo: “¡Mio Dio, ora che faccio!” Unos jovencitos motoristas aparecieron de pronto, si bien, al no saber ella inglés, malamente iba a poder entenderse con ellos. El caso es que le vino a la cabeza el famoso “Don’t worry”, de Bobby McFerrin, y así se arregló todo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Las maravillas

Tras ver en Filmin La canción del mar, del director irlandés Tomm Moore, una maravilla de dicha y luz, pienso que las maravillas que inventamos los hombres son huellas del cielo, caminos que nos llevan a él, anuncios clarísimos de un mundo radiante y feliz.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La misión de uno

La misión de uno es el quicio de uno y no hay salvación fuera de ella. Dentro de la propia misión uno permanece arropado, ahormado, y en su exterior no cabe esperar otra cosa que desorientación y desasosiego. Salir del camino es exponerse a caer entre zarzas y piedras, para ser pinchado por las unas y golpeado por las otras. Es como sacarse la armadura y ponerse a tiro de cuanto viento hiriente ande suelto. La misión es la vida normal, a la que se aconseja volver lo más pronto posible después de haber sufrido cualquier tipo de descalabro. Nos embrida, nos lleva de la mano, nos acoge siempre tras los extravíos. Su cordura nos hace bravos, nos permite ejercer la bendita locura del deseo, la imaginación, la fantasía, la esperanza.

(De De camino)

sábado, 31 de octubre de 2015

A 50

Antes de entrar en un tramo limitado a 50 quilómetros por hora, ya mi pie se ha levantado del acelerador para que el cuentaquilómetros marque como mucho 57, y ahí me mantengo hasta que termina la limitación de velocidad, por perfeccionismo, por cumplimiento, por el gozo de la concentración.

viernes, 30 de octubre de 2015

Los 400 golpes

Ni a la primera ni a la segunda: fue a la tercera, en pantalla grande, cuando Los 400 golpes, de François Truffaut, me golpeó. Nada más arrancar la película, con los títulos de crédito sobrepuestos a un bellísimo París en blanco y negro, supe que iba a ser así. La película de Truffaut necesitaba la gran pantalla para propinarme un puñetazo emocional y estético. ¡Qué París el iluminado por Henri Decae, al que de buena gana hubiera saltado desde el patio de butacas si alguna improbable metafísica lo permitiera! ¡Y qué compases los de la música de Jean Constantin, tan chaplinescos, puestos ahí como caídos del cielo, el que necesita el joven Antoine Doinel y nosotros para no ahogarnos en la tristeza! Y qué actorazo, Dios mío, Jean-Pierre Léaud, dando vida al protagonista. Yo repudié en su día ese aire leve que proponía la nouvelle vague, un frescor que a mí me parecía demasiado etéreo, acaso bordeando la superficialidad. Vista de nuevo Los 400 golpes, no otra cosa que un purísimo aire fresco es lo que me arrebata.

jueves, 29 de octubre de 2015

El hombre del paraíso

La doctrina del pecado original no se sostiene si no hubo una situación paradisíaca y un primer pecado históricos. Si, contra la imagen de aquellos antepasados nuestros, feos y peludos, tan parecidos todavía al mono, sentimos que se alza dentro de nosotros una objeción “estética” que los invalide como posible “Adanes” y “Evas”, acudamos entonces al siguiente texto de C.S. Lewis, como siempre extraordinario: “No tengo la menor duda de que si el hombre del paraíso apareciera ahora entre nosotros, lo consideraríamos un completo salvaje, una criatura a la que explotar o, en el mejor de los casos, tratar con aire protector. Solo uno o dos, los más santos de entre nosotros, se tomarían la molestia de mirar por segunda vez a la criatura desnuda, desgreñada, de poblada barba y hablar torpes; mas, tras algunos minutos, se postrarían a sus pies” (El problema del dolor). Corta la respiración, ¿verdad?

miércoles, 28 de octubre de 2015

domingo, 25 de octubre de 2015

La fille de Dieu

“En un sens, voyez vous, la Peur est tout de meme la fille de Dieu... Ne vous y trompez: ... elle intercede pour l’homme” (G. Bernanos)

El miedo propio, tan
íntimo, tan de uno,
espejo que confunde y se dilata
dentro, como por los vasos
el agua roja que sin tregua
explora, habita, horada
desde los pies a la cabeza.
Se detiene en el rostro
y lo torna transparente,
angustiado, lo devora,
lo colma de gritos,
forja un alma en él.
Su huella es un espíritu,
un ángel de visitación,
un anuncio que abre la senda
al ruego, el espacio
a la imploración que dormía.
Que nadie se engañe, también él
es hijo de Dios.

domingo, 18 de octubre de 2015

Solo así me salvarás

¿Sabes tú si en mi bondad hay cálculo, interés o bastardía? Te ruego que me conozcas, que me desenmascares si es llegado el caso. Haz trizas mi cara de ángel y dime qué encuentras tras ella, qué demonio vil, qué artimaña. Averíguame hasta el final, no temas hacerme daño mientras van cayendo esos trozos que reclaman ser parte de mí. Y si es preciso mátame: solo así me salvarás.

viernes, 16 de octubre de 2015

O cuiño

“Cu” es culo en gallego y “cuiño” culito. Hace unos días, en la sala de observación de urgencias en el Hospital Clínico de Santiago, donde estaba con mi madre, se la oí decir a un médico que atendía a una señora mayor. Dado que tenía que intervenir en salva sea la parte, le pedía a la señora que pusiese hacia a él “o cuiño”. Esta entrañable solicitud me alegró la noche, junto con otras lindezas del muy amable personal sanitario y los “observados” pacientes, hasta que vino el médico y nos dijo que mi madre estaba bien y que lo suyo no había sido más que un trastorno abdominal inespecífico. Eran las cuatro de la mañana.

lunes, 12 de octubre de 2015

Todo de nuevo

Si no es suficiente lo que la vida da cada día hay que aprenderlo entonces todo de nuevo y transitar cada vez por una humildad desconocida.

Allí donde el camino acaba, ¿no es también dónde el camino empieza? Llegar es partir otra vez.

Me gusta cerrar los ojos y ver así lo que no veo con los ojos abiertos.

Solo en la hora de la humildad, cuando la ola te devuelve a la arena, es posible contemplar el mar.

domingo, 11 de octubre de 2015

Los halos



(L.W. Hawkins, Los halos)

Bien podría ser el halo el campo de fuerza que se crea en torno a nosotros y cuya polaridad dependerá de cómo seamos allá en lo profundo. Cuando decimos de alguien que está rodeado de un “halo” no hacemos otra cosa que afirmar que la persona, en tanto que ser expansivo y abierto, crea ondas en su derredor que propagan el olor de su más íntimo centro. El halo que creamos está siempre en consonancia con nuestra matriz: el primero será lo que sea la segunda, de bondad en unos casos y de maldad en otros, por decirlo sin entrar en mayores matices. Circunscritos por nuestro cuerpo, nuestro ser espiritual lo rebasa y se encuentra con el de nuestros prójimos. De aquí surge todo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Mi grado de sociabilidad

No deja de ser un triunfo dar con la expresión que denomina con exactitud lo que antes quedaba solo confusamente señalado. Yo, por ejemplo, cuando tuve que aclarar por qué no iba a las comidas y cenas del instituto pude finalmente un día apelar a que “mi grado de sociabilidad” era el que era, intermedio tirando hacia bajo. Con este “grado de sociabilidad” me vi ya con soltura para dejar sentado mi perfil sin ulteriores explicaciones, que nadie te pedía por otro lado. Me valió, sobre todo, para conocerme mejor a mí mismo.

martes, 6 de octubre de 2015

Cuatro verdades

Enseguida me doy cuenta cuando escribo algo “contra” alguien, no empujado por tanto por la búsqueda de la verdad sino con ganas de decirle “cuatro verdades”. Así dichas, estas verdades nada valen porque son solo armas arrojadizas.

domingo, 4 de octubre de 2015

Oscura fecundidad

El mundo que construyes no siempre lo soportas sobre tus hombros. Entonces te retiras, dejándolo suspendido en el aire, en busca de un sueño, de una taza de leche caliente, de un poco de sol, de un poema, de música, con la esperanza de fortalecer tus hombros y poder seguir soportándolo. Y no sabes de qué modo prosiguió la construcción mientras te ausentaste, mientras no pudiste, mientras estuviste dormido, pues al volver a tu sitio el mundo continuaba allí, no se había desvanecido, como si el vacío que dejaste hubiese albergado una oscura fecundidad. ¿Hay un ángel para esto, un ángel auxiliador y sustituto que trabaja por nosotros?

sábado, 3 de octubre de 2015

Presente compañía

La “cosa rara” que me ha pasado este año con la lectura y los libros ha dejado un resultado: no pedirle a un libro más que compañía. Lo demás será añadidura. Y lo de menos es que quedé de él algún recuerdo. Busco que sea para mí principalmente un presente que acompaña y no un pasado que queda.

viernes, 2 de octubre de 2015

Las bodas de la amistad

En su día, mi más antigua amiga, Sonia, y yo hablamos de hacer algo especial el año en que nuestra amistad cumpliera sus bodas de plata. Al final no hicimos nada pero ya fue especial pensar en hacer algo especial. Mi amigo Stefan, de un tiempo a esta parte, menciona muchas veces los años que llevamos siendo amigos. No sería mala idea que la amistad tuviese sus bodas de plata, de oro, de platino y de cuantos metales preciosos haga falta. El año que viene, el 2016, hará veinte años que Andreas y yo nos conocimos haciendo el camino de Santiago, el Jacobusweg para él. Por eso nos hemos comprometido a quedar pues llevamos muchos años sin vernos: otra celebración de unas bodas de la amistad.

jueves, 1 de octubre de 2015

Libros providenciales

Me pregunto si ha sido cosa de Dios el que, cada vez que velé armas en torno a una cuestión teológica que me preocupaba mucho y en la que no veía luz por ningún lado, terminó apareciendo un libro que resolvió muchas de mis dudas. El último ha sido La autoridad de la verdad. Momentos oscuros del magisterio eclesiástico, de José Ignacio González Faus. Lo mismo ocurrió con Si Dios no escuchase. Cartas a Malcolm, de C. S. Lewis, gracias a este párrafo maravilloso: “Y, así como aquellos que no se dirigen a Dios en las pequeñas tribulaciones carecerán de hábito y de recursos para mitigar las grandes cuando se presenten, los que no han aprendido a pedirle cosas pueriles carecerán seguramente de toda disposición para pedirle cosas grandes. No debemos ser demasiado arrogantes. Supongo que en ocasiones podemos ser disuadidos de hacer pequeños ruegos por un sentido de nuestra propia dignidad, más que por la dignidad de Dios”. Y así más veces con más libros providenciales.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

La brecha

¿No debería reconocer el pro taurino que el toro sufre en la plaza? Porque es evidente que sufre. De hacerlo, ¿se abriría una brecha en su defensa de las corridas de toros? Ocurre aquí lo mismo que en su día ocurrió con la ley antitabaco: sus críticos, adalides de la libertad, no reconocieron nunca el derecho que tenía el no fumador a verse "libre" de humos indeseados e indeseables. ¿Temían la brecha? El caso más fragante es el de muchos defensores del derecho al aborto. Si reconocieran que lo que eliminan es algo más (“alguien más”, habría que decir) que un mero conjunto de células, ¿cuán grande sería la brecha?
Pero vuelvo al tema de los toros. ¿Qué dirían ustedes, señores y señoras pro-taurinos, si en el lugar del toro estuviese su perro, o un oso panda, animal entrañable donde los haya? Pues lo que nunca le haríamos a nuestro perro o a un oso panda no se lo hagamos tampoco al toro. No teman la brecha.

martes, 29 de septiembre de 2015

Hasta que la muerte, u otra cosa, os separe

Me desconcertó mucho la noticia de la separación de Vargas Llosa de su mujer, Patricia Llosa, con la que se casó en 1965. Al instante me vinieron a la cabeza las palabras emocionadas que sobre ella pronunció en el discurso del premio Nobel el año 2010: “El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir’”. Y aquellas otras, tan laudatorias (no he podido encontrarlas), sobre un matrimonio francés conocido por los dos y que el matrimonio Llosa se propuso de inmediato imitar. Buen mazazo se llevaron cuando esta pareja perfecta se separó a los pocos días de estar por última vez con ellos. Este mazazo me lo han dado ahora los Llosa al romperse su relación, pues uno, que apuesta por el amor para toda la vida y hasta que la muerte los separe, veía en su matrimonio un triunfo de este ideal. Por lo que se ve, nunca es tarde para separarse y antes que la muerte otra cosa los separó. ¿Cuál? Me gustaría saberlo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Es complicado

Cuando se pusieron a hablar de la vida conyugal la expresión que más sonó fue “es complicado”. Después de escucharlos durante un rato lancé la comprometedora pregunta: “¿Pero merece la pena?” “Haber tenido hijos fue una alegría”, dijo uno, mientras la cara de su mujer reflejó cierto descontento. El segundo dijo que en el caso de que se divorciara tenía claro que no se volvería a casar. Y, finalmente, el tercero, el más rocambolesco, remató la faena diciendo que le gustaría ser mujer para poder tener hijos sin el concurso de una pareja, para algo están los bancos de semen. Yo saqué el caso de X e Y, también conocidos por uno de los presentes, como ejemplo de matrimonio de excelente rodar. “Sí, pero de esos hay uno por cada mil”, añadió alguien. Mentiría si dijera que la atmósfera estuvo presidida por una sensación de fracaso o amargura. Había más bien un fondo de realismo y hasta de cierto humor, y la conciencia de que el paso de los años les había concedido cierto savoir faire. Ciertamente, es complicado.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Verse contada

Mi sobrina Sabela vino a buscar en internet un mapa mudo de un mapamundi e imprimirlo para una tarea de clase. Al verse ante el ordenador le sonó una campanilla en la memoria. “¿Tú no escribiste como una historia sobre mí o algo así?” “¿Una historia? No me acuerdo. Déjame que busque en mi blog”. Escribí “Sabela” en el rectángulo de la lupa y apareció esta entrada, de la que no guardaba ningún recuerdo. “Lo que escribí fue esto. Venga, léelo tú”. “¿Solo tenía cinco años?” “Sí, solo cinco. ¿Te acuerdas?” “Sí. ¿Y esto lo ve la gente?” “Pues la que se pasa por aquí sí”. Han pasado seis años desde entonces y Sabela tiene ahora once. ¿Le emocionó un poquito leer mi pequeña historieta? Creo que sí, que le gustó verse “contada”. Me encantaría que fuera la semilla de algo bueno para ella.

viernes, 25 de septiembre de 2015

La suma de mis pocos

De la suma de mis pocos políticos: un poco derechista, un poco izquierdista, un poco centrista, un poco pepeísta, un poco pesoeísta, un poco podeísta, un poco comunista, un poco capitalista, un poco socialista, un poco conservador, un poco progresista, etc., me gustaría que resultase un mucho cabal, lúcido, sensato, responsable y moderado.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Cara a cara

Seguramente es una chorrada pero hace unos días, cuando Nuca, la perra de mis sobrinas Sabela y Alba, me miró a los ojos caí en la cuenta precisamente de esto, de que ella, un animal, no dirigió su mirada a mis piernas o a un brazo sino a mis ojos. ¿Y cómo saben los animales, que también tienen ojos, que deben mirarnos precisamente a los ojos cuando nos miran? ¿Quién se lo dijo

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dios Padre

Dios no sabe ser Dios sin ser Dios Padre por lo tanto no habría que decir nunca “Dios” a secas sino siempre Dios Padre (Y ya puestos Dios Hijo y Dios Espíritu, claro).

martes, 22 de septiembre de 2015

Cuando no sabes qué leer

Yo, como debe ser, solo leo lo que me interesa y lo que me place. El problema surge cuando no sé qué libro podría interesarme y darme placer. Aguantar ahí, a la espera de que aparezca, no es fácil. Te sientes huérfano, abandonado, en tierra de nadie.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La imagen del Amigo

”Ser del partido del Diablo es, en el fondo, aspirar a la más alta de las perfecciones. Es la perfección suprema. La lección que esos dos poetas [Milton y Goethe] nos legaron, como un permanente vértigo al borde del abismo, es el logro de una imagen del Enemigo mucho más seductora que la del propio Amigo”.
(Miguel Torga, Diario)


Este texto de Simone Weil: “El mal imaginario es romántico, variado, el mal real, triste, monótono, desértico, tedioso. El bien imaginario es aburrido; el bien real es siempre nuevo, maravilloso, embriagante”, deja en su sitio las cosas que subyacen al texto de Miguel Torga. Y no es que pensemos que, en la intención torguiana que las anima, las tales cosas subyacentes sean decididamente nefarias, como lo serían si la preferencia literaria por la “imagen del Enemigo” incluyese además una preferencia moral. El caso es que la “imagen (poética) del Enemigo” será todo lo “seductora” que quiera, pues “el mal imaginario es romántico, variado”, pero lo cierto es que “el mal real (es) triste, monótono, desértico, tedioso”; no nos preocupa por eso que la imagen poética del “Amigo” sea menos seductora -”el bien imaginario es aburrido”-, pues lo que importa es que “el bien real es siempre nuevo, maravilloso, embriagante”.
Y dicho esto, ¿es cierto que el bien imaginario es siempre aburrido y que el rostro literario del Amigo es menos seductor que el del Enemigo? ¿No es muy otra la imagen que del primero nos ofrecen los siguientes personajes, tanto o más seductora que la del segundo: de Dostoievski, Aliosha, el seráfico benjamín de Los hermanos Karamázov, o el príncipe Mischkin, personaje entrañable que simboliza indirectamente a Jesucristo en El idiota; de Bernanos, el santo cura de Ambricourt, en Diario de un cura rural, el padre Donissan, directamente inspirado por el santo cura de Ars, en Bajo el sol de Satanás, o Chantal de Clergerie, la heroína de La alegría; de Chesterton, todos sus fantasiosos y aventureros héroes, siempre embarcados en la lucha contra el mal; de Ernesto Sábato, su desvalido e inocente Martín, en Sobre héroes y tumbas, y tantos y tantos otros? Y aún más: ¿puede alguna imagen poética superar en seducción a la que del Amigo ofrece San Juan de la Cruz en su nunca del todo alabado Cántico espiritual? Estos ejemplos, entre muchos otros, cercan oportunamente la reflexión de Torga, el cual no llega a distinguir de modo adecuado que una cosa es el mal, “triste, monótono, desértico, tedioso”, y otra cosa muy distinta su recreación artística, “romántica, variada”, “seductora”. La excelsitud poética de las representaciones del mal, por muy grande que sea, no dice nada a favor del diablo ni de un posible “genio del mal”, sino, a lo más, en beneficio del potencial creador de los artistas que las idearon. Que a continuación se diga que estos poetas lograron tan sublime representación del Enemigo porque estaban inspirados por éste, da entrada a una serie de cavilaciones de cuya pertinencia no dudamos pero que ofrecen un sesgo que las acerca a la “satanología-ficción”.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Imanes

Otros nos atraen y nosotros atraemos y de esta conjunción de imanes surgen los amores, las amistades.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Al por menudo

A grandes rasgos entiendo lo que quiere decir una persona cuando se define como conservadora o se define como progresista, pero a pequeños rasgos ya no, porque nunca acaban de explicar al por menudo en qué consiste eso. Tales autodefiniciones acaso no pretenden ser más que genéricas tarjetas de presentación ante el mundo. Pero en los siguientes pasos no vendría mal que, “al por menudo”, concretasen qué quieren conservar los unos y en qué quieren progresar los otros para que los demás quedásemos más orientados sobre el asunto.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La tradición buena

Nada es bueno por la sola razón de que se lleve haciendo cientos de años. La antigüedad no es garantía de nada porque de ser así todavía nos las veríamos con el Tribunal de la Inquisición o seguiríamos con la trata de esclavos. Por eso aducir a favor de la fiesta del toro de la Vega que es una tradición que se remonta a la Edad Media es tan idiota como decir que hay que seguir usando corbata porque es lo que venimos haciendo desde hace cien años. La tradición, la traditio, aquello que una generación entrega a la siguiente, ha de pararse cuando aquello que se entrega es malo en sí mismo. La tradición es buena cuando entrega cosas buenas. Nada es bueno solo porque sea tradicional sino que solo debe ser tradicional aquello que sea bueno.

martes, 15 de septiembre de 2015

El fin, los medios, la vida

La conflictividad de la vida obliga a veces a “sortear” el insorteable principio que nos dice que “el fin no justifica los medios”. Pongamos un ejemplo. Es usted padre de un hijo al que culpan de un asesinato que usted sabe que no cometió y sabe además que la posibilidad de que, siendo inocente, lo consideren culpable es muy elevada. En tanto que no encuentre pruebas que demuestren su inocencia mantendrá oculto a su hijo. “¿Está su hijo en casa?”, le pregunta la policía. Usted, naturalmente, miente, y les dice que no está. La policía efectúa un registro pero no lo encuentra porque usted lo ha escondido en un lugar a prueba de los mejores rastreos. A ver quién es el guapo que se atreve a censurar al padre por el uso de un medio malo, la mentira, para un fin bueno, la salvación de su hijo. Y así tantas veces en la opaca y problemática vida hay que saltarse el principio del que venimos hablando y acogerse a la doctrina del mal menor, de tan honda raigambre en la teología moral de la Iglesia. De todos modos, en el ejemplo que he puesto, la desproporción entre el fin, una vida, y el medio, una mentira, es tan vasta, que hablar de esta como un mal es casi, o sin el casi, un despropósito. Este mal es tan “menorcísimo” que directamente se podría decir que es un bien, si nos dejamos de abstracciones.

A propósito de esto, no puedo dejar de acordarme de aquella escena de Los miserables, de Víctor Hugo, en la que la religiosa “Sor Simplicia”, que “no había mentido nunca”, ante una pregunta de Javert, el inspector de policía, tuvo que hacerlo por primera vez en su vida para salvar a Jean Valjean, lo que le hizo pasar “un momento terrible en que (...) creyó morir”. Víctor Hugo espera para Sor Simplicia “que esta mentira os sea contada en el paraíso”, como así habrá de ocurrir con tantas salvadoras mentiras.

domingo, 13 de septiembre de 2015

La paciencia

Yo soy antiguo,
vengo de ayer,
camino despacio,
tiendo a lo lejos.
La paciencia
la inventaron los hombres
y bajo su palio
no se perdieron.


(De La espiral)

viernes, 11 de septiembre de 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

El estilo del escritor

¿Controla el escritor su escritura hasta el punto de que pueda volverla más inteligible, si este fuera el caso? ¿O no podría aunque quisiera? Olegario González de Cardedal, en el prólogo de su libro El quehacer de la teología, dice: “Con el fin de facilitar la lectura, me he esforzado para que el estilo fuera lo más transparente posible, evitando los tecnicismos” (El subrayado es mío). Olegario quiso y supongo (no leí el libro) que pudo hacer que su estilo fuese “más transparente”. Esto viene a cuento porque a mí gustaría entender más y mejor a un determinado bloguero que tiene un estilo a ratos oscuro y enrevesado, lo que hace que yo me aleje de su lectura. Si fuera su amigo tal vez me atreviese a hablarle de esto mas no es el caso. Mi pregunta inicial de todos modos persiste: ¿le sería posible escribir de un modo más “transparente”? Porque a lo mejor no podría aunque quisiera. ¿Escribimos como queremos, como podemos o todo a un tiempo?

lunes, 7 de septiembre de 2015

De cine, sexo y madre

Durante el verano, bajo con mi pendrive a eso de las diez para ver una película en la sala. Mi madre dormita o lee todavía un rato antes de irse a la cama. Digamos que podemos estar juntos unos diez o quince minutos. Yo cruzo siempre los dedos esperando que no haya ninguna escena que vaya más allá de un beso en los minutos iniciales de la película para que mi madre no se me alborote y me suelte un “¡que obscenidades!”, porque además tengo la puñetera mala suerte de que, justo cuando aparecen las escenitas de marras, mi madre va y se despierta. Hace unos días me puse a ver la película de Abel Ferrara sobre Pasolini, titulada precisamente Pasolini. Al comienzo, ¡ay!, el director italiano aparece revisando Saló o los 120 días de Sodoma para dejarla lista para su estreno. Y entonces se ve lo que se ve y yo pego un respingo, sudo, me pongo tenso y... compruebo que mi madre no dice nada. “No me lo puedo creer. Claro, como ahora ve peor, a lo mejor no llega a distinguir lo que se muestra en una tele dentro de otra tele. Pero, por favor, por favor, qué pasen pronto estas imágenes” Y, ¡uff!, pasaron. ¿Qué había ocurrido? Que, por suerte, esta vez mi madre no se despertó. Unos días después, revisando los extraordinarios Decálogos del católico director polaco Krzysztof Kieslowski, le llegó el turno al dedicado al sexto mandamiento: “No cometerás adulterio”. A determinada altura de la película, la protagonista recibe en su casa a uno de sus amantes que, nada más entrar, la abraza, mete su mano entre la braga y la nalga y... “¡qué obscenidades!”, al que mi madre añadirá otro cuando un poco después estén los dos en la cama. ¡Todo muy poquita cosa, casi pura castidad, vaya, en relación con lo que hoy se ve en los cines! A mi madre ya intenté explicarle en más de una ocasión que, por necesidades del guión, en atención a la verosimilitud de la historia, a lo ella quiere contar, etc., a veces es preciso mostrar escenas sexuales sin que en el ánimo del director obre ningún impulso impúdico. Como si nada. En este tema mi madre está chapada a la antigua y aunque se lo explicara el mismo papa no lo entendería ni lo aceptaría. Cuando finalmente se levanta del sofá y se va a la cama yo respiro tranquilo, me repantingo y disfruto del resto de la película.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La batalla

Llega una edad en la que ya no se te esconden los propios defectos y, así, si eres envidioso, egoísta y rencoroso te las ves frente a frente con tu envidia, tu egoísmo y tu rencor. Caen los velos que los ocultaban, o con los que te los ocultabas, y te ves asido por ellos de tal modo que sólo entonces comienzas a ser responsable, al hacerte consciente de sus ataduras. La batalla en su contra la emprendes ahora, y solo ahora -antes no podías-, y algún fruto vas obteniendo. Sus amarras se aflojan y te sientes más libre. Claro que a poco que te descuides vuelven a hacerte siervo y encadenarte a ellos. La lucha proseguirá toda la vida, tú forcejeando por ser libre y ellos por continuar siendo amos.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Yo y yo

Cuando digo que “algo dentro de mí me impulsó a” o cosa parecida, ¿puede ese “algo” ser otra cosa que yo mismo? Mi “yo uno”, y no dos o tres, etc., más allá de la conciencia inmediata de mí mismo, se hunde hacia dentro y desde esas profundidades me lanza mensajes, es decir, yo me lanzo mensajes a yo. Es imposible referirse a sí mismo sin estos desdoblamientos lingüísticos.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Los "calores" de Sevilla

“Una enfermedad bien administrada es mejor que una canonjía”, comentó mi tío Luis, mercedario en Sevilla, pensando en sus dos compañeros, “dos maulas”. El mes de agosto lo pasó con nosotros, quince días aquí, con su hermana Pilar, mi madre, y la otra quincena con su hermano Darío. El verde ante los ojos, que tanto añora, el aire fresco y el cariño y la escucha que recibe de su familia reponen sus fuerzas. El mes de julio lo había dejado exhausto. Se sumaron su insomnio, el calor terrible, sus 87 años y la maulitis de sus hermanos de la Orden de la Merced. Allí calla para no armar guerra pero con nosotros se desahoga. Se quejó, por ejemplo, del magro por no decir nulo resultado de las visitas que los superiores realizan a las casas mercedarias, pues no averiguan con antelación ni in situ los problemas que hay en ellas para intentar solucionarlos. “Siendo así las cosas no me extraña que no haya vocaciones”, dice. “Aquí demuestra Dios su sabiduría. Él sabe lo que hace. Mientras no cambien las cosas es mejor para los jóvenes que no entren en la Orden”. El problema es más complejo, claro, y él lo sabe, pero no estaba ante un comité científico analizando un problema sino con los suyos, desahogándose. Mi madre le recordó entonces la obra de misericordia que venía al caso: “Sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas de nuestro prójimo”. Y antes de que terminase mi madre su enunciado mi tío se unió y lo acabó con ella. “En eso estamos”, concluyó.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Mis llorares

Cuando leí la respuesta de Enrique a la pregunta “¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?”, del test de Arthur Aron, me puse a pensar yo en mis llorares. Son muy escasos, escasísimos. El año 1996 lloré a moco tendido abrazado a mi hermana María debido a un asunto que nos ligaba a ella, a mí y a nuestro amigo X. El desahogo me liberó de un quiste que se estaba volviendo tumefacto. No volví a llorar, que yo recuerde, hasta el 12 de octubre del año 2002. Habíamos tenido la comida de la fiesta del Pilar, la fiesta familiar por antonomasia, en la que celebramos el cumpleaños y santo de mi madre, el santo de mi hermana Pili y el cumpleaños de mi hermano Luis. Estaba fregando la vajilla y en ese momento se acercó mi cuñada Dolo. Le estaba hablando de unas obsesiones sobre la muerte de mis seres más queridos que venía padeciendo desde el mes de agosto y entonces me eché a llorar; se acercaron mis hermanas Pili y María, que quedaron también informadas del asunto. El 7 de mayo de ese año había muerto mi padre. ¿Había alguna relación entre mi llanto y esta muerte? No lo sé y sigo sin saberlo. Han pasado trece años y no he vuelto a llorar. Se humedecen mis ojos, sí, cuando en la tele, ya sea en un espacio informativo ya en una película, veo un acto bueno, pero no llego a derramar lágrimas. En más de una ocasión me hubiese gustado gozar de ellas pero nunca acudieron en mi ayuda.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

martes, 1 de septiembre de 2015

Las pasiones de la carne

“Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5, 19-21). No sé cuántos tremebundos predicadores pretéritos habrán tenido en cuenta que, “las obras”, es decir, “las pasiones de la carne”, además de las que él y los que los escuchaban tenían en mente, entiéndase: “fornicación”, “impureza”, “orgías”, eran también todas las otras, a saber: “libertinaje”, “idolatría”, “hechicería”, “enemistades”, “discordia”, “envidia”, “cólera”, “ambiciones”, “divisiones”, “disensiones”, “rivalidades” y “borracheras”. El término español “carne” es la traducción del griego “sarx (σαρξ)”, que tiene un significado mucho más amplio que aquel. “La voz sarx (carne) significa ante todo (...) la naturaleza humana, el hombre en su condición nativa, la esfera de lo constitutivamente débil y caducable (...). Pablo va a imprimir al vocablo un sesgo peculiar que acentúa la idea de debilidad inherente a la ‘carne’ (...), flexionándola hacia la idea de debilidad moral; el hombre en cuanto carne es el ser proclive al pecado o emplazado en su esfera de influencia” (Juan Luis Ruiz de la Peña, Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental). ¿Cómo devino la sarx griega, hombre humano-débil-pecador, de tan amplio significado, carne española, solo hombre con malos deseos sexuales, de tan reducido significado? Así pues no solo la “lujuria” sino también el resto de los pecados capitales: “gula”, “avaricia/codicia”, “pereza”, “ira”, “envidia” y “soberbia/orgullo” son “pasiones de la sarx, de la carne”.

lunes, 31 de agosto de 2015

La ergonomía

En mi butaca, a medida que lo fui necesitando fui poniendo: un cojín plano en el asiento y mucho tiempo después un cojín abombado; un cojín en la espalda y mucho tiempo después uno específico para la zona lumbar. Yo diría que este, en lo que a la postura se refiere, es mi andamiaje lector, escritor y escuchante. Compré no hace mucho una almohadilla plana hinchable para un uso que al final deseché pero que me viene ahora de perlas para poner sobre mis piernas cruzadas y en ella apoyar el libro que esté leyendo. Y creo que ya, pero a saber si mi tan buscada ergonomía no precisa de algún artilugio más en el futuro.

domingo, 30 de agosto de 2015

Nubes

Llevo un rato meditabundo y mis ojos se dejan llevar por la procesión de nubes que el viento no se cansa de empellar. Algodonosas o filiformes, breves o copiosas, nunca han depuesto ante mí su oficio de eternas vagabundas, siempre insinuantes y siempre huidizas, dejando ese poco suficiente que nos invita a descifrarlas pero rápidamente volátiles para que de ellas sólo nos quede un sueño. Seres en tránsito, no sólo por su incesante andadura sino sobre todo por su forma inacabada, por su estar siempre a punto de ser algo que nunca acaba de fijarse, ¿no han de ser el estímulo de nuestro propio vagabundeo, que nos hace hábiles componedores de vapores y fantasías y en el que nuestro espíritu, cansado de tercas exactitudes, se abandona a su propia voluptuosidad?

sábado, 29 de agosto de 2015

El oficio de vivir

El oficio de vivir, de Cesare Pavese, es uno de los títulos más hermosos que pensarse pueda. Yo lo habría querido para dos libros míos pero no se lo podía pisar. Lo que sí hice fue tomar una mitad para uno y la otra mitad para el otro. Así, “El oficio” me sirvió para titular El oficio de un corazón y “de vivir” para El trabajo de vivir. Otro título del cual quisiera tener también el copyright es Los trabajos y los días, de Hesíodo.

viernes, 28 de agosto de 2015

Desvelos

Así quiero estar,
dentro de mí,
dentro de ti,
en todo.

Ayúdame Señor Dios mío
a estar así,
en paz,
entregado a ti.

La oración es útil,
es inútil,
no quiere palabras.


La chair est triste, hélas ! et j'ai lu tous les libres (Stéphane Mallarmé)
Caen,
uno tras otro,
los libros.
Pero no soy Mallarmé
y no estoy triste.

Cuerpo inocente
el que tú dejas
sobre las olas.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Desvelos

Palabras, las justas, las necesarias, las que Dios me dé.

Un relato pobre me acompaña.

¿Qué tipo de felicidad me corresponde ahora?

¡Ah, si amáramos a los que nos aman! Pero ni siquiera con esto cumplimos.

Las venas, al otro lado de la piel, dibujan un itinerario, una búsqueda, un corazón.

La preocupación me desvela pero ella no te salvará la vida si es que tienes que perderla.

La Plenitud no tiene desvelos pero el Vacío sí.

¿En qué medida había olvidado que el trabajo es un trabajo Callado que brota del Silencio?

martes, 25 de agosto de 2015

Conservar y conservadurar

“Su lentitud (la de la Iglesia) revela en ocasiones una especie de sabiduría, pues protege lo que de hermoso y vulnerable hay en nuestra herencia y nos aísla del inane entusiasmo que suscita el cambio por el cambio, protegiéndonos así de la ilusión de que podemos renovarnos a nuestro antojo; pero esto siempre tiene el coste de tardar demasiado en reconocer determinadas necesidades humanas y de tolerar injusticias escandalosas” (Francis Spufford, Impenitente. Una defensa emocional de la fe). Pensé esto durante años sin encontrar las palabras precisas para decirlo y al fin me las ha puesto ante los ojos Francis Spufford. La necesidad de “conservar” de la iglesia lleva aparejada siempre una tentación: la del conservadurismo. Esto es lo que viene a decir el autor británico, conservadurismo que a veces “tiene el coste de tardar demasiado en reconocer determinadas necesidades humanas y de tolerar injusticias escandalosas”. Conservar la Tradición no significa conservar costumbres que solo son fruto de un época; rechazar la ideología del progresismo no debe implicar no progresar allí donde es conveniente hacerlo; no sujetarse al espíritu de los tiempos no significa desoír los signos de los tiempos a través de los cuales habla el Espíritu. La Iglesia, que tiene como única roca a Cristo, echa a veces el ancla en rocas que son un lastre para ella y le impiden caminar.
El Vaticano II, alimentándose de toda la obra de recuperación que se había ido gestando en los años anteriores de las fuentes bíblicas, patrísticas y litúrgicas, ¿no progresó desde ellas para ser en buena ley conservadora y sacudirse así el polvo conservadurista que pesaba sobre ella?

domingo, 23 de agosto de 2015

La suerte de todos

Hay que dar gracias a Dios por Cristo, sobre todo por Cristo. Es la única acción de gracias que puedo hacer sin que me afecte el temor de que alguien pudiera estar despojado de eso que yo agradezco. Podría dar gracias por el pan diario, y muchos no lo tienen; por el amor humano que me acompaña, y muchos carecen de él; por la amistad, y muchos no la conocen. Este contrapunto, saber que el don que yo agradezco no es universal, me pone en apuros teológicos y espirituales. Estos desaparecen si pienso en la gracia de Dios por antonomasia: su hijo, don universal por quien puedo dar las gracias sin sentirme por ello egoísta ni con mejor suerte que otros. Cristo es la suerte de todos. Gracias sean dadas al Padre por él.

viernes, 21 de agosto de 2015

La vida es un cuento

Cuando no podemos explicar la vida siempre nos queda el recurso de contarla y la narración que entonces surja podrá funcionar como una suerte de explicación. El caso es que haya siempre palabras porque así nunca desaparecerá la posibilidad de que haya un sentido.

jueves, 20 de agosto de 2015

¿Cómo será?

El cielo no puede anular las relaciones que en la tierra nos constituyeron esencialmente pues resucitará el que fuimos, no otro, y el que fuimos lo fuimos de una determinada manera y no de otra. Tendremos que reconocernos a nosotros mismos en la vida eterna y esto no será posible si los protagonistas esenciales de nuestra vida terrena no lo continúan siendo allí. Pero ¿cómo será esto, de qué manera mis padres, mis hermanos, mis amigos, mi cónyuge, mis hijos, mis abuelos, mis nietos, serán allí mis padres, mis hermanos, mis amigos, mi cónyuge, mis hijos, mis abuelos, mis nietos? ¿Cómo continuará allí toda la vida que me construyó y que yo construí?

miércoles, 19 de agosto de 2015

El don de la ebriedad

Hace unos días, en una fiesta de cumpleaños, X. bebió más de la cuenta y al final quedó hecho un borrachín. Por más que, en la despedida, se harto de abrazarme y decirme lo agradable que yo era, no por eso dejó de resultarme profundamente simpático. Bien es cierto que, en sobrio, ya le tenía un gran cariño porque sino a ver, pero el caso es que acogí sus efusiones ebrias muy complacido. Espero que al día siguiente, en plena resaca, no haya estado, al menos en lo que a mí se refiere, en pleno arrepentimiento: no solo perdono sino que agradezco. Si lo suyo fue un in vino veritas, esta veritas a mi corazón le gustó mucho.

martes, 18 de agosto de 2015

El doctor Zhivago

Me resultó imposible leer El doctor Zhivago sin tener continuamente delante de los ojos los rostros de Omar Sharif y Julie Christie, protagonistas de la película homónima de David Lean. Dado el profundo aliento poético de esta, la  novela se llenaba de él y creía estar leyendo una novela-poema. ¿O será que el director británico rodó una película poética porque era el único modo de hacerle justicia a la obra de Boris Pasternak? El caso es que, con un Sharif-Zhivago y una Christie-Lara tan aureolados de poesía, la lectura de la novela de Pasternak fue, a la par que un acontecimiento narrativo, un acontecimiento poético.

domingo, 16 de agosto de 2015

Sábanas

SÁBANAS

En el imaginario doméstico las sábanas tuvieron siempre un estatus especial. Su blancura, el modo como lucían al sol mientras se secaban en las huertas, en los tendederos de las ventanas y en las terrazas, desplegadas al viento, anchas y largas, como velas de barco, la lisura que recobraban tras ser planchadas y dobladas, el confort que daban a los armarios y arcones que las guardaban, los bordados primorosos que exhibían, su condición de vestido del lecho, que así ya no era sin más jergón sino cama en la que uno se recogía para dormir y amar, cama limpia con sábana limpia. Todo esto hacía de la sábana la bandera doméstica, quizá en competencia con el mantel, o en comandita, banderas de una paz hogareña.

viernes, 14 de agosto de 2015

Amigos

Al final, el amigo, la amiga, es el que está ahí, la que está ahí, medio olvidados unos de otros a veces: problemas de agenda, distancias geográficas, perezas del corazón... Pero están ahí, estamos ahí sin duda, y llegado el momento resurgimos unos para otros como una potente llamarada o un río que salta.

jueves, 13 de agosto de 2015

La nube del no-saber

A principios de este año comenzó a resultarme vomitiva la imagen del lector como un devorador de libros. Yo mismo me daba náuseas en la medida en que fui este tipo de lector; estaba claro que ya no quería seguir siéndolo. Me invadió la “nube del no-saber” y, en ella instalado, supe que no quería devorar sino leer; buscaba otro ritmo, pausas, una nueva cadencia. No estoy seguro de que vaya a lograrlo porque tampoco sé exactamente lo que busco. Bueno, sí lo sé, la compañía que presta un libro, más profunda en unos casos, menos en otras, y las compañías, las amistades en definitiva, no se devoran sino que se paladean. Solo lentamente se hace una buena ingestión, solo lentamente se conversa, solo lentamente se vive.

miércoles, 12 de agosto de 2015

No leo pero...

Lo poco o mucho que lean los habitantes de un país no es el único indicador del grado de su cultura porque hay otras actividades del espíritu que hacen que el hombre, además de un ser biológico, sea un ser culto (“cultivado” me gusta más), es decir, humano. Así, habrá quien se cultiva con la música, con el cine, con la visita a museos y exposiciones, con la fotografía, con los viajes, actividades todas ellas que, cultivándole, expanden al hombre más allá de sus necesidades estrictamente biológicas. Del hombre que no “se inventa” las necesidades que transcienden sus meros apetitos fisiológicos mal se puede decir que sea en verdad humano.
¿Es la lectura la actividad más cultivadora del espíritu humano, más por ejemplo que la escucha de una sinfonía, la visión de un cuadro, de una escultura, de un edificio o de una película, más que las conversaciones de un viajero con los habitantes del país que recorre de una punta a otra? No lo sé, acaso sí, pero un hombre que no lee solo es un hombre que no lee y ninguna cosa se puede deducir de este solo dato sobre el grado de su cultivo si no sabemos nada más. El mapa de la aventura que hace que un hombre sea en verdad un hombre es mucho más amplio.

martes, 11 de agosto de 2015

La misa góspel

En vez de ir a una multitudinaria misa góspel decidimos apostar por una más modesta, la de la Mother African Methodist Episcopal Zion Church (¡toma ya con el nombrecito!).
Cogimos el metro y nos plantamos en Harlem el domingo 26 de julio. Pero lo mismo pensaron otras decenas turistas y si pensábamos que íbamos a estar poquitos extranjeros nos equivocamos de pe a pa: había muy poca gente de la comunidad negra, no más de treinta personas calculo, y el resto, quizá unos setenta, éramos sobre todo españoles, italianos y franceses, además de algún alemán, algún argentino, algún surcoreano y así. Esto lo sé porque, a la entrada, en la que nos recibía un muy amable africano metodista episcopaliano de Sión, o como quiera que se diga, escribíamos en un libro nuestro país de procedencia, de modo que, antes de comenzar la misa, el celebrante nos dio a la bienvenida a todos yendo país por país. Como elegimos lo “modesto”, modesto fue también el coro góspel, compuesto por unas diez personas, que cantaron mucho y bien. Quizá para compensar, el pastor en su sermón, por lo menos en lo que a decibelios se refiere, no quiso ser nada modesto y tronó como un Júpiter micrófono en mano: aquello fue una pura furia sónica, que mis oídos no soportaron y yo tampoco. Como mi inglés es un inglés perro no entendí lo que dijo pero a buenas horas me iba interesar cuando era una estruendosa garganta la que me asaltaba. Un horror, vaya. A mi hermana le gustó, y por lo que pude oír a la salida, a otros también.
Si vuelvo a Nueva York, pago los sesenta dólares de la excursión de marras y me ahorro modestias. Asistiré entonces a un buen espectáculo góspel, con un coro como Dios manda que luzca magníficas galas y voces, muchas mujeres negras tocadas de fantásticos sombreros y, eso espero, un pastor que hable y no grite pues para eso se inventaron los micrófonos.

lunes, 10 de agosto de 2015

La gloria

Que se vive como se puede nos lo dijo Machado y uno vive también en lo gris como puede, rogando que vuelvan los colores.

Frente al alimento que pensamos sería el mejor para nosotros está el alimento que se nos da y que ingerimos de mala manera. ¿Y si resultara que, a la larga, era este último el mejor? Con estas confianzas futuras sigue uno caminando.

Somos lo que somos cuando tenemos pena, cuando tenemos gloria, cuando no tenemos ni pena ni gloria. Al final ya solo seremos gloria, también la gloria que tuvieron los días de pena y la gloria de los días sin pena ni gloria.

domingo, 9 de agosto de 2015

La escalada

Los tramos difíciles de la vida son siempre de escalada, montañosos, llenos de rocas, por los que hay que ascender con respiración dificultosa y jadeante. Una vez vencidos, cuando ya se está en la cumbre, comienza el descenso, alegre y ligero, hacia la planicie, terreno llano y libre de espesuras, y que corresponde a los tramos fáciles de la vida, donde ya no se escala sino que se camina, simplemente, con respiración holgada y sin necesidad de esfuerzo. Y tras cada promontorio o montaña, la llanura que se alcanza después está a un nivel superior que la anterior, de modo que, de explanada en explanada, vamos a más, siempre y cuando cumplamos en cada ocasión, con éxito, la pertinente remontada.

(De De camino)

sábado, 8 de agosto de 2015

La más cool

¿Qué puede resultar más llamativo en Nueva York, una chica con el pelo colocado de tal manera que parezca ir tocada de colas de pavo real u otra chica haciendo ganchillo? A mí me resultó mucho más llamativo lo segundo, porque no podía imaginar que todavía quedasen en el mundo mozas interesadas en el ganchillo y menos en pleno Manhattan. Una al menos hay, la que estaba sentada a mi derecha delante de la Biblioteca Pública. Esperaba allí a mi hermana, entretenida con algunas compras, y mi sorpresa no fue poca cuando, al girarme hacia mi diestra, estaba la chica en cuestión dale que te pego al ganchillo. Aquí hay una foto, me dije, y, distraídamente, como quien no quiere la cosa, la pillé. A lo mejor la más cool de toda la Gran Manzana era ella.


viernes, 7 de agosto de 2015

Cosas que pasan

Debían ser las once de la mañana y, mientras hacía mi media hora de cinta, a los veinte minutos de estar en ella me sobrevino un cansancio que no me dejó continuar, un asalto de ansiedad (¿O de angustia? Nunca veo con claridad la diferencia entre una y otra) ya conocido por mí. Me suele ocurrir, cuando ocurre, mediada la mañana, y siempre viene de la mano de algo que me emociona positivamente. Pero esta vez fue distinto. Hubo en ello algo de desplome físico y lo que hice fue bajar a beber el vaso de agua, el que tomo siempre después del desayuno, y que todavía no había tomado. Me comí también dos nectarinas. Me senté después en la butaca de mi habitación e hice lo que siempre hago en tales casos: respirar profunda y pausadamente. Después, con inmensas ganas de dormir, me eché en la cama. Haciendo un gran esfuerzo, fui a la zapatería que se había comprometido el día anterior a pedir unos zapatos que podían interesarme a decirles que finalmente había encontrado y comprado en Santiago unos que se ajustaban más a lo que andaba buscando. Le pedí perdón por las molestias causadas a la chica que me atendió y que no pudo disimular del todo un gesto de desagrado. Volví a casa con la intención de seguir durmiendo, pero era ya la una y cuarto. No tardaríamos en comer. Sin demasiadas ganas cogí el ebook, lo encendí y continué la lectura de Trilogía de Nueva York, de Paul Auster, allí donde la había dejado.

jueves, 6 de agosto de 2015

El Flatiron Building

Un diseño originalísimo y una factura impecable hacen del Flatiron Building un edificio excepcional, el que más (y lo que más) me gustó de Nueva York. Visto de frente no se aprecia en él ninguna profundidad, te parece plano y hasta irreal. Yo, incrédulo, me dije que hasta que no lo tocase no estaría seguro de su existencia. Y sí, es pura piedra con forma de plancha (de aquí su nombre, iron, plancha en inglés), aunque más parece la proa de un barco que con audacia se mostrase dispuesto a abrirse paso a través de Manhattan derribando todo a su paso, y allá se las compongan el Empire State, la torre Rockefeller, el Chrysler y tutti quanti.

martes, 4 de agosto de 2015

Nueva York

Me vi en la Nueva York que esperaba encontrar y en este sentido no hubo sorpresas pero sí el cumplimiento de las promesas hechas por todas las imágenes de la ciudad vistas a lo largo de toda mi vida en películas, informativos y fotos. La ciudad de los rascacielos fue fiel a mis expectativas y no me defraudó en absoluto. De la ciudad habitada por mis sueños pasé, con perfecta continuidad, a la ciudad pisada por mis pies, que, junto con los de mi hermana María, se hartaron de callejearla uptown y downtown, east side y west side. El cielo siempre rascado por los altísimos edificios solo te lo encuentras si subes con ellos hacia arriba, por sus paredes de cristal, en las que unos y otros se miran. El horizonte es por eso vertical y has de levantar la cabeza si quieres encontrar lejanías. ¿Por qué en un momento dado comenzó, no ya la conquista del oeste, sino la de las alturas, que hizo de Nueva York la ciudad por antonomasia de los rascacielos? ¿Qué sueños cumplieron así los hombres que los construyeron: de poder, de dinero, imperialistas, olímpicos, espirituales? ¿Qué tipo de hombre venció con ellos y qué tipo de hombre quedó vencido por ellos? Preguntas vanas a lo mejor, inútilmente profundas, sobre todo para el turista que solo quiere subirse a ellos para disfrutar de magníficas vistas. Un servidor fue lo que hizo y se quedó tan contentó.