martes, 31 de diciembre de 2013

Las manos


The damn family in their car
(Mary Ellen Mark, Los Ángeles, 1987)

Las manos del padre, sosteniendo los brazos de su mujer, a la que rodea con los suyos. La mano leve de la niña, que no sabemos si acaricia la cara de su hermano, si la sujeta, si la atrae hacia sí. La mano izquierda del niño en el brazo caído. Las de la madre no se ven, las ocultan las manos de su marido. Ella, languideciente, nos mira sin mirarnos: sus ojos parecen perdidos. ¿Podrá evitar el padre que se le escurra, substraída por el peso de la vida? Pudiera estar muriendo, agonizando, sin que ninguno lo sepa, tampoco ella.

lunes, 30 de diciembre de 2013

A la luz

Lo que encuentro, al recogerme, lo suelto al despertarme.

Lo que uno da a luz lo da a la luz, para que en ella vuele libremente.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El hueco

A veces sondeo la soledad futura adelantando el hueco que dejarás al morir. Será sagrado: nadie podrá ocuparlo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Entra la luz

Entra la luz en el hueco creado por los brazos cruzados que se apoyan sobre la mesa y la cabeza que descansa sobre ellos. ¿Qué pensaría quien te viese así? ¿Que dormitas, que piensas, que te dueles, que rezas?

Mi cabeza se acuesta en los brazos que, cruzados, descansan sobre la mesa. Encuentra cosas.

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Salvar el fuego?

Corrían tiempos surrealistas y Jean Cocteau, según se cuenta, a la pregunta de qué cosa salvaría del museo del Louvre en caso de incendio, contestó que el fuego. Aunque no hay que retrucar a lo que no deja de ser una boutade, me apetece decir que este fuego que él preservaría lo tenía a su alcance en las cerillas o el mechero que tal vez llevase en su pantalón, y en otros millones de sitios a lo largo del mundo: no así todas las obras de arte del Louvre que el fuego estaría destruyendo. El fuego se repone; la Gioconda o la Victoria de Samotracia no.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Dios es desconcertante

Dios es desconcertante, escribe más de una vez Javier Gomá en Necesario pero imposible, siempre en cursiva. No pocas veces se le habrá aplicado a Dios este adjetivo dentro de la tradición cristiana. Pero lo entenderíamos mal si pensásemos que le es esencial a Dios desconcertar al hombre, sorprenderlo por aquí cuando éste lo esperaba por allí, como si jugase con él al escondite. Precisamente a esto, al escondite, no ha jugado, toda vez que se ha revelado del todo y para todos en el Hijo. Hablaríamos por eso con más propiedad si dijéramos que Dios nos desconcierta porque, dadas la profundidad y libertad infinitas de su amor y su sabiduría, es inevitable que lo haga, en beneficio siempre de una paz que nos sane con mayor fuerza cada día.

viernes, 20 de diciembre de 2013

jueves, 19 de diciembre de 2013

Siempre así

Tiene que ser eso, justamente eso, el tono amable, el intercambio tranquilo de logoi -razones y palabras-, las miradas suaves: siempre así y nunca, nunca, de ninguna otra manera.

martes, 17 de diciembre de 2013

Contemplar, escudriñar

El que contempla no escudriña, decía aquí. Los propios vocablos se adecúan a sus significados. Así “contemplar”, con sus vocales abiertas, señala magnas latitudes, grandes espacios, que sólo pueden ser contemplados y no escudriñados. “Escudriñar”, por el contrario, con esa “u” y esa “i”, vocales cerradas, con ese “cudri” que parece un bisturí, apunta a algo pequeño, cerrado, a lo que hay que acercarse mucho para verlo, para es-cudri-ñarlo, nunca para contemplarlo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

La religión del "y"

Sed astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Somos siervos inútiles y conseguimos recompensas en el cielo.

Un ángel lo confortaba y sudaba sangre.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Las puertas

Hay personas que leen muy poco o nada, vale, pero tienen una gran cultura cinematográfica, como X, o una gran cultura histórica gracias a los documentales de la BBC que no dejan de ver, como G, o una gran cultura viajera, como P, etc. No han abierto las puertas de la lectura pero sí otras que también son cultivadoras, por las que se accede igualmente a esos otros mundos de los que tanto hablamos cuando referimos las bondades de la literatura.
Sólo las personas chatas, sin vuelo, que no abren puertas ni tienen curiosidad por ellas, se quedan en este mundo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

El cielo

Con respecto a la existencia del cielo no hay en mi fe ninguna sombra de duda. Casi diría que lo veo, que está ahí, al otro lado, o ya en éste.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los recuerdos

Una escena de una película en la que una chica le dibujaba a su hermana un reloj en la muñeca me recordó que también nosotros lo hacíamos de pequeños, y que nos pintábamos unos a otros bigotes, círculos en las mejillas y más cosas. Los recuerdos están ahí: sólo esperan el caldero que baje hasta el fondo de la memoria y los suba.

martes, 10 de diciembre de 2013

Antes del cruce

Cuando vemos venir de frente a un conocido con el que enseguida nos vamos a cruzar, a determinada altura bajamos la mirada y la cabeza. ¿Por qué lo hacemos? ¿Por timidez? Creo que no, o no sólo, pues me parece que también los que no son tímidos lo hacen. Sólo cuando ya estamos a punto de cruzarnos levantamos la cabeza y nos saludamos. Antes de este momento algo indica que obligatoriamente nos sometemos, que si no bajásemos la mirada faltaríamos a no sé qué cortesía o humildad. Cuando ya no hay distancia entonces sí que hay que mirarse, es lo esperable y lo exigible. En los metros previos, los que van de la media distancia al momento del cruce, sólo inclinándonos no faltamos a algún tipo de respeto.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Barro

Hay algo peor que ser vasija de barro: ser sólo barro. Y hay algo peor que ser barro: ser sólo barrizal.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El concepto de pecado

El “además” del concepto de pecado con respecto a las distintas nociones que nombran el mal moral es su verticalidad, el entrar de lleno en el mundo sobrenatural. Si el amor, que decía Dante, mueve el sol y las estrellas, el pecado los paraliza: golpea de lleno el corazón de Dios. Además de contra sí mismo, contra el prójimo y contra la creación, el mal es también un “contra Dios” porque es lo más contrario a él. Una vez que se hace hombre -y ya en el Antiguo Testamento de alguna manera había comenzado Dios a hacerse hombre- a Dios le afecta todo lo que el hombre hace: el bien, diciéndolo, el mal -el pecado- contradiciéndolo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

La pequeña y la mayor

Son hermanas y me cruzo con ellas algunas las mañanas, camino yo del trabajo y camino ellas del colegio. Da gusto verlas. La pequeña debe tener cuatro o cinco años y la mayor ocho o nueve. Van agarradas de la mano, muy en su ser cada una: en su ser de pequeña la pequeña y en su ser de mayor la mayor. La primera se siente protegida y la segunda se sabe protectora. Son preciosos sus rostros limpios, tan abiertos. Los niños están siempre en el paraíso.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Sin esquinas

Uno sabe cuando está ante una persona transparente, sin esquinas. La experiencia posterior no suele desmontar esta impresión primera; más bien lo contrario, la ratifica. Siempre tan al alcance de la mano, estas personas son fundamentalmente buenas; no tienen las dobleces que necesita el mal para esconderse. La expresión despierta, la mirada viva, la sonrisa pronta: hay millones de ellas por el mundo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Su vacío, su plenitud

Tanto como nos dio noticias de sí mismo su presencia, nos las da ahora su ausencia. Su vacío nos informa: antes lo hizo su plenitud.

martes, 3 de diciembre de 2013

Volverán

Ha vuelto el “Volverán las oscuras golondrinas...” sin que sepa yo qué tecla misteriosa lo ha pulsado. Tras aprenderme de nuevo los versos que no recordaba, me paso los días recitándolo. La verdad es que el poema de Bécquer es precioso y perfecto.
Y volviendo él ha vuelto también, como un eco, el “¿Qué se hicieron...?” de Jorge Manrique. Así ando, con Bécquer, haciendo afirmaciones sobre el futuro y sobre el presente y con Manrique, haciéndole preguntas al pasado.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Que más da

El “que más da” del cínico.
El “que más da” del desesperado.
El “que más da” del indiferente.
El “que más da” del sabio.