miércoles, 30 de enero de 2013

El amarillo


El amarillo, fuera de su área natural de coloración -plátanos, limones, flores, sol- y de las cosas que nosotros hemos decidido que llevaran tal color -los contenedores de envases, los posits- sienta mal. ¿Quién se viste de amarillo sin faltar al buen gusto, salvo que se trate de gamas desvaídas? Por eso quedan muy señaladas aquellas creaciones que sus autores decidieron que fuesen amarillas: desde el muy prosaico “tractor amarillo” que el grupo Zapato Veloz colgó como canción de verano el año 1993, pasando por el muy superior “yellow submarine” que inmortalizaron los Beatles, hasta alcanzar la cumbre que pintó Gauguin, El Cristo amarillo.

viernes, 25 de enero de 2013

Discutir



Si añado por mi cuenta una tercera acepción a la palabra “discutir” (Las otras dos según la definición del Diccionario de la Real Academia Española son: “1. tr. Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia. 2. tr. Contender y alegar razones contra el parecer de alguien”) que diría algo así como “3. Encenderse el ánimo, salir fuera de sí, a causa de una disputa”, puedo decir que
siempre que en una discusión-1 preveo que puedo acabar discutiendo-3, dejo rápidamente de discutir-1 para no tener que discutir-3. Con X. esto lo llevo haciendo a rajatabla desde hace ya algunos años: como siempre que discutía-1 con él acaba discutiendo-3, lo que lastraba mucho mi ánimo y mi autoestima, corté por lo sano y sanísimo estoy a este respecto, sin que me cueste ya ningún esfuerzo retener mi lengua. ¡Qué paz! Esta medida la he ido aplicando en grados distintos dependiendo del tema de la discusión y las circunstancias: lugar, ambiente, personas...  Grande ha sido la ganancia -soy más feliz- y nada echo de menos. Pero ¿y las pérdidas? ¿Las hubo, las hay, las habrá? Francamente, no lo sé.

miércoles, 23 de enero de 2013

El circo



No había vuelto al circo desde que era niño. De aquella ocasión mi memoria sólo conserva la imagen de una contorsionista.

Esta vez el circo Roy, tal es su nombre, acampó a pocos metros de mi casa y esto me animó a ir a verlo. No faltaban los camiones con sus largos tráileres, las caravanas y la carpa. Las farolas se llenaron de carteles publicitarios y, llegado el día, el coche publicitario comenzó a recorrer las calles del pueblo y las parroquias del ayuntamiento anunciando el gran evento. María y las niñas también vinieron.

Cuando terminó la función, el maestro de ceremonias concluyó con estas palabras: “No hemos venido a asombrarles (entre líneas había que entender que no podían, pues carecían de medios para hacerlo); sólo esperamos haberlos entretenido durante el rato que han estado con nosotros”. Dichas con dignidad pero sin arrogancia, tal vez buscaban la aquiescencia de aquellos adultos que, habiendo venido con hambre de espectáculo, podrían haber quedado defraudados. Pero dudo mucho que, dadas las risas de sus hijos y sus caras de asombro, hubiese alguno. Ofrecieron lo que tenían, números sencillos que obtuvieron de los niños, siempre bien dispuestos a maravillarse y reír, su aprobación inmediata e incondicional. Los platos que giraban sobre los palos, el malabarista, la niña con los aros, el mago, los payasos, los ponis, Spiderman y sus piruetas en las tiras rojas, el buen arte del caballo español, el amigo dromedario, que sólo tuvo que demostrar que sabía arrodillarse y que comía el  trozo de pan de manos del niño que se atrevía a dárselo, la chica acróbata y sus cintas chinas... El que nos recibió en la entrada de la carpa y rompía el ticket fue después maestro de ceremonias, y el malabarista, y el payaso serio, y el jinete y posiblemente el que se escondía bajo el traje de Spiderman. La señora que nos vendió las entradas actuó también de presentadora, y fue uno de los payasos, presentados como los Roy, seguramente los dueños del circo y también los padres de unos y abuelos de otros. La giradora de los platos fue también la acompañante del mago. A éste lo vimos a su vez ejerciendo de operario. La niña de los aros fue la que después dirigió a los ponis. Puesto que eran pocos tenían que multiplicar sus habilidades. Yo estaba justo en el ángulo superior izquierda de las gradas. Desde mi puesto podía observar al que manejaba el foco del que salía el círculo que iluminaba a las estrellas cuando salían a la pista.

Todo fue íntimo, sencillo, entrañable, “mágico”.

Gracias Circo. Entretén a muchos niños y mayores allá por donde vayas. Y vuelve, vuelve pronto.

sábado, 19 de enero de 2013

Essential Collection 2012-2013, de Ares & Company



Todos los años, en Navidad, mis hermanos y hermanas, cuñados y cuñadas, sobrinos mayores (dos) y sobrina política tenemos la cena del amigo invisible. Es conocido el juego. En una bolsa se meten tantos papelitos como jugadores -en nuestro caso 17-, cada uno con el correspondiente nombre escrito de un jugador. Después, diecisiete manos inocentes se introducen en la bolsa, sacan un papelito, lo despliegan y descubren de quiénes serán ese año el amigo invisible, su rey mago especial.

Para animar el cotarro, y pensando en una posible sobremesa bailadora, les propuse a los participantes que escogiesen una canción que les gustaría bailar. Luis, el primogénito, eligió Cuéntame de Formula V; su mujer, Julita, Una chica ye ye, cantada por Concha Velasco; su hijo mayor, otro Luis, optó por I´m too sexy de Right Said Fred; el menor, Jacobo, por Satellite of Love de Lou Reed, y su mujer, Rosa, por Clocks de Coldplay; Rodrigo, el segundogénito, se inclinó también por una de Lou Reed, Sweet Jane; su “sweet” esposa, Dolo, eligió Working on a dream de Bruce Springsteen; Pily se decantó por Simply the best de Tina Turner; Pepe prefirió Sultans of swing de Dire Straits, y su cónyuge, Sonia, La vida es un carnaval de Celia Cruz; Ramón se decidió por Hey, Soul Sister de Train y Almudena, mi cuarta cuñada, por ALittle Dream of me de The Mamas & The Papas; María eligió The Night They Drove Old Dixie Down de The Band y Víctor, su marido, Connection de Elastica; el que esto escribe subió al escenario a Miguel Bosé y su Los chicos no lloran; finalmente Lucía, la benjamina, con su The Logical Song de Supertramp y mi cuñado Toño y su Corazón Espinado de Santana y Maná completaron el álbum Essential Collection 2012-2013, de Ares & Company.

Para presentar cada canción había preparado una entradilla, de modo que el guión se ajustó al siguiente esquema: primera entradilla y primera canción, segunda entradilla y segunda canción, y así hasta el final, aleatoriamente. Los presentadores del show fuimos mi hermana María, mi cuñada Almudena y un servidor. La introducción de la canción de Rosa -clocks, relojes-, por ejemplo, sonaba así:

Cae un pétalo, pasa una hora en el reloj (presentador 1, con voz suave);

Cae un pétalo, pasa una hora en el reloj (presentador 2, ídem);

Cae un pétalo, pasa una hora en el reloj (presentador 3, ídem);
¡Ay, los pétalos de una Rosa mientras los relojes marcan las horas! (los tres presentadores en voz alta).
Finalmente, con voz enfática y todavía más alta, repartiéndonos la frase, el estallido final: ¡¡“CLOCKS”, RELOJES, de COLDPLAY, elegida por...ROSA!! A continuación, sonaba la canción en el reproductor de cedés.

Confieso que uno de los motivos que me animó a montar este espectáculo fue mi impostergable gana de bailar. La pena fue que el local, el reproductor y el mal sonido de algunas canciones disuadieron a la mayoría del personal a levantarse de sus sillas y ponerse cimbreantes, con la excepción de los tres presentadores, Ramón, Pily y durante un rato Dolo, Pepe y Sonia. Yo no paré, que conste.

El álbum Essential Collection 2012-2012 de Ares & Company saldrá a la venta en los próximos meses.

martes, 15 de enero de 2013

Dureza protestante, ternura católica



Tras la lectura de Para un examen de sí mismo recomendado a este tiempo, de Soren Kierkegaard, volví a experimentar la “dureza” protestante; la vez anterior me había ocurrido con El precio de la gracia, de Dietrich Bonhoeffer. El protestantismo, al limitarse a la sola scriptura, sola fide, sola gratia, solus Christus, se queda sin las fuentes de la ternura y dulzura católicas: la virgen María, la Eucaristía, la comunidad eclesial, la comunión de los santos. Tales fuentes le procuran al católico una múltiple e inmensa compañía, puentes por aquí, mediaciones por allí. Todo a su derredor son regazos en los que recostarse tanto para reír como para llorar. La devoción al Sagrado Corazón de María, la adoración del Sagrado Corazón de Jesús, ¿no son signos clarísimos de ese fondo de inagotable ternura que parece desconocer el mundo protestante? Éste daría a luz a héroes solitarios mientras que el catolicismo engendraría a santos acompañantes e intercesores.