viernes, 30 de diciembre de 2011

Un poeta andaluz


A mi amigo J., de Chiclana de la Frontera, excelente rapsoda, le pidió una determinada institución que recitase unos poemas de un poeta andaluz en un acto que habían convocado. El se decidió por Luis Cernuda, uno de sus poetas preferidos, pero los organizadores fruncieron el ceño porque no lo veían como muy andaluz y le propusieron a Lorca. Por entremedias andaba el partido andalucista. J., que no es andalucista y muy taimado cuando hay que serlo, recitó los seis excelentes poemas que escribió en gallego el poeta granadino. Media parroquia se indignó pero él se marchó muy ufano.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El cínico


El que relativiza y niega la verdad acaso todavía le guarde cierto respeto. El cínico no: ha cruzado la línea roja y juega abiertamente con ella; es su burlador. Solo merece desprecio.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

De muchas maneras


Dios se deja sentir de muchas maneras, y ocurre a veces que, en función de las propias necesidades, se pone en primer plano una de ellas. Necesitamos libertad, y aparece Dios como fuente de ella; buscamos unidad frente a la multiplicidad del mundo, y la encontramos en el Dios uno. Tenemos sed de infinito frente a una finitud que nos asfixia, y se revela el infinito que es Dios. Es como si Dios se acompase al ritmo de nuestras hambres, y se revelase ahora con esta faceta, después con otra, más adelante con otra distinta. El Dios uno es el Dios múltiple, con infinitud de nombres, todos agavillados en el nombre de Padre (“Cuando oréis, hacedlo así: Padre nuestro…”; “Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá, Padre!) y en su adjetivación suprema, el amor (“Dios es amor”).

El pan y el vino

Al pan pan y al vino vino: vale, pero sólo cuando el pan sea claramente pan y el vino claramente vino, que no siempre es así, y entonces, también en contra de otro dicho, será necesario andar con rodeos, los que el pensamiento deberá dar para encontrar un pan al que pueda llamar pan y un vino al que pueda llamar vino. ¿Será esto la filosofía, la reflexión que da vueltas en busca del pan y el vino?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Días quietos


Hay un determinado tipo de quietud que sólo pertenece al otoño. Tienen que cumplirse varias condiciones: que luzca el sol; que haga frío, pero no demasiado; que el aire no se mueva; que las nubes se mantengan en suspenso. Entonces gozamos de un día que, más que aquietado, está quieto.

Ética y estética

La ética y la estética buscan lo mismo: poner las cosas en su sitio.
Ajustar una acción, un comportamiento; ajustar una nota, un verso.

sábado, 24 de diciembre de 2011

viernes, 23 de diciembre de 2011

Espejos


Hay espejos que deforman y hay espejos que conforman. Hay espejos que halagan y espejos que dicen la verdad. Hay espejos que reflejan superficies y espejos que reflejan honduras. Hay espejos que masacran y espejos que consuelan. Hay espejos que duplican y espejos que multiplican. Hay espejos que abisman y espejos que sostienen. Hay espejos a la contra y espejos a favor. Hay espejos que despistan y espejos que centran. Hay…

jueves, 22 de diciembre de 2011

Ayudar a llorar

“Con los que lloran, llorad”, dice San Pablo. ¿Significa esto ayudar a llorar? Así lo pretende el caballeroso Don Quijote con Cardenio, quien, a ratos loco, a ratos cuerdo, anda escondido entre los apriscos de Sierra Morena por cuestión de desamores. “Y cuando vuestra desventura fuera de aquellas que tienen cerradas las puertas a todo género de consuelo, pensaba ayudaros a llorarla y plañirla como mejor pudiera” (capítulo XXIV). Hay que llorar bien la pena y el que consuele se ocupará también de esto. No dirá “no llores” sino “llora, que te ayudaré a hacerlo”.

martes, 20 de diciembre de 2011

¿Deseas que Dios exista?


Hay una pregunta más decisiva y que llega más hondo que la de “¿crees en Dios?”, y es ésta: ¿deseas que Dios exista? La primera puede quedar en el extrarradio del corazón mientras que la segunda entra de lleno en él. Lo que se desea siempre es más hondo que lo que, en este orden de cosas, se cree.