lunes, 29 de marzo de 2010

Alegría

Amanece desde el fondo el botón de la alegría, rebullendo, sacando la cabeza, como una cría que nace y ya no para. De cuerpo entero la veremos, erguida y muy hermosa, dispuesta a ganar todos los lances para la vida nuestra.

viernes, 26 de marzo de 2010

Épocas

Hay épocas en las que estás y épocas por las que pasas. Las segundas, de movimiento, nos llevan a las primeras, de reposo. Entiendo que una vida cabal debiera contemplar esta alternancia entre épocas mar y épocas puerto, entre épocas vuelo y épocas nido.

jueves, 25 de marzo de 2010

Un mar

Un mar de belleza y me lanzo. No hago pie, pero de eso se trata, de perderse en las aguas benditas y recobrarse en la arena siendo otro.

martes, 23 de marzo de 2010

La inventaban

Tan fresco su amor que lo inauguraban, como si nunca antes nadie se hubiese amado.

La alegría que no tenían la inventaban.
Se van pero están al alcance, cualquiera los puede encontrar.

domingo, 21 de marzo de 2010

Justamente

Siento que la belleza hace valer en toda regla el “eso, justamente eso”, recayendo en “justamente” todo el peso de la alocución y en todos sus sentidos posibles, lo que es justo porque se ajusta y porque también justifica. Se asiste al milagro de una realidad maravillosamente conjugada, en la que queda remediada toda dispersión, donde todo se vertebra y no hay desmembramientos. Sí, la belleza es un acto de justeza y un acto de justicia.

jueves, 18 de marzo de 2010

Mirarla

“A veces se pone a coser (su madre) o a hacer ganchillo, a la sombra de un árbol. Yo, a la sombra de otro, la miro a hurtadillas” (Andrés Trapiello, La cosa en sí). Esto lo hace uno también con su madre, mirarla, que a estas alturas de mi vida es el mejor modo que tengo de amarla. Los ojos se hacen manos y las miradas toques, y toda mi capacidad de admiración no basta para dar cuenta de una vida tan exacta, tan plena y tan cumplida.

martes, 16 de marzo de 2010

Sol

El sol se le ponía en la frente, hermoseándolo. Bien pudiera decir que lo llevaba sobre el hombro, como si fuera un niño, o un pájaro. Desalojaba sus humedades, que en los huesos y en la piel criaban todo tipo de moho. El sol, con su rayo, lo hacía reverdecer.

domingo, 14 de marzo de 2010

sábado, 6 de marzo de 2010

Sufrir mal

“Cuando se sufre realmente, siempre se sufre mal” (Henri de Lubac, Paradojas seguido de Nuevas paradojas), es decir, sin maña, sin arte, sin lograr un porte en el que el sufrimiento quede bien envainado. Uno no tiene bridas para conducirlo y ocurre más bien lo contrario: los embridados somos nosotros y es él quien nos conduce, si es que lo suyo es conducir y no más bien lo contrario, desbocarnos.
Este estar sin arte y sin maña, sin saber qué hacer para sufrir “bien”, “con estilo”, aumenta el sufrimiento. Sufrimos por partida doble: por el sufrimiento en sí y por hacerlo mal. Pero cuando “se sufre realmente”, ¿es posible sufrir “bien”, sea lo que sea lo que esto signifique? Supongamos que el “sufrir bien” consista en hallar algún tipo de compostura interior que nos permita no andar desencajados, por más que estemos padeciendo. ¿Continúa siendo esto un “sufrir realmente” o se trataría ya de un sufrimiento al que al “realmente” se le han restado varios grados de intensidad, precisamente porque se ha logrado sufrir “bien”? No parece, pues, en tanto se sufra “realmente”, que sea posible hacerlo de otra manera que “mal”, sin arte, sin maña, sin figura, un tanto o un mucho desgañitados.

miércoles, 3 de marzo de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

Ojos

Hermosos son los ojos que miras, en ellos descubres cosas, aguas que no sabrías decir. Te llevan hacia dentro, hacia los ojos, ahora habitación de la luz.