martes, 31 de marzo de 2009

Por prescripción médica

"-Pero Suso, ¿por qué no dices nada? 
 -Me lo ha prohibido el médico".
¡Ojalá! Así ya tendría una excusa inexcusable, valga la redundancia, para no meterme en discusiones de las que salgo tantas veces confuso y acalorado. "No, mirad, es que no puedo. Mi psiquiatra me ha ordenado que evite todo lo que altere mis nervios". Y, así, como buen chico y mejor paciente, obediente, sería el perfecto convidado, no de piedra, sino de carne y sangre serenísimas allí donde los demás se tiran las palabras a la cabeza.

viernes, 27 de marzo de 2009

Mientras orinaban juntos

“Y entonces Martín, contemplando la silueta gigantesca del camionero contra aquel cielo estrellado, mientras orinaban juntos, sintió que una paz purísima entraba por primera vez en su alma atormentada”: maravilloso final de Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato. Hay que haber leído la novela para sentir cuánta es la maravilla y la emoción que encierra este The End.
“Mientras orinaban juntos”: un acto excretor, ese que hacemos fuera de la vista de los demás, se coloca aquí en compañía de un cielo estrellado, de una paz purísima, de una fraternidad recién comenzada, y no sólo no desentona sino que queda a la altura de sus infinitamente más dignos compañeros. ¡Milagros de la literatura!

jueves, 26 de marzo de 2009

Abbá y otras cosas

Aceptar ser ballena seca, sin surtidor. No hacer de ello literatura.

No soy justo. No debo pues hacerme el justo: no debo justificarme.

Ser inconsciente, humildemente humilde, a la pata llana. Ser "humus" ignorándolo.

No soy bueno. No ir por lo tanto de bueno. No presumir tampoco de no ser bueno. Y no seguir con esta espiral. Echarle humor a la cosa. Sólo Dios es bueno.

Huir del narcisismo espiritual como de la peste.

Morir a sí mismo tan perfectamente que sólo quede la alegría.

Dejar que Dios haga. Sólo el hace bien, lo hace bien. No imponerse a Dios. Hacerle sitio. Que él sea el Sitio.

Huir de cierto tipo de tristeza como de la peste. ¿Cuáles son las buenas, cuáles las malas tristezas? Discernimiento de espíritus, discernimiento de tristezas. Echo en falta esto.

Dejar que Cristo nos enseñe a seguirle, con determinación, con coraje, con valentía, sin miedo, con total confianza. Sentir su mano agarrando la nuestra. Dejarse llevar por ella. No soltarla nunca. Nunca.

No olvidar jamás que Dios es Abbá, padre entrañable, amante pudoroso y tenaz de nuestros huesos. "Se muere por mis huesos". Y fue así, en efecto. Es así.

Amor con amor se paga. Él me amó primero. Amar a Abbá sobre todas las cosas, con todo mi ser, con toda mi alma, con todas mis fuerzas.

domingo, 22 de marzo de 2009

En el centro de tu cuerpo

Las luces crean una sombra sobre tu tórax, desde el vientre hasta lu pecho, y allí, oh Cristo mío, en el centro de tu cuerpo, es a donde siempre van a parar mis ojos.

jueves, 19 de marzo de 2009

¡Ay la vida!

¡Ay la vida, esa niña que nos zarandea como a muñecos de trapo, a los que saca los ojos, arranca los brazos, tira contra la pared! Menos mal que esa misma niña, vuelta a su mejor ser, le devuelve los ojos a su muñeco, le pega los bracitos y lo recoge del suelo para acariciarlo con eterno mimo...

lunes, 16 de marzo de 2009

Luna de miel

Bajo la luna, se gustaron, en la noche, se conocieron. En la mañana, rastros de miel en sus labios.

domingo, 15 de marzo de 2009

De aquellos vacíos

De aquellos vacíos, estas plenitudes.
De aquellas pérdidas, estas ganancias.
De aquellas derrotas, estos triunfos.
De aquellas noches, estos días.
De aquellas sangres, estos vinos.
De aquellas carnes, estos panes.
De aquellos cienos, estos cielos.
De aquellos abismos, estos abismos.

martes, 10 de marzo de 2009

Ámbito de luz

Cuando entras en un ámbito de luz, las cuestiones que te asediaban desaparecen como por ensalmo. Nada se ha resuelto a nivel estrictamente intelectual, racional, y en tal sentido sigues sin respuesta. Pero lo que ya no sigue es el punzamiento de la pregunta, su aguijón, su cara de esfinge acosadora. Continúas en el mismo punto pero más arriba, donde el enigma ha depuesto sus cuchillos.

lunes, 9 de marzo de 2009

Puros, carnales

Te lo han dicho sobradamente, y tú, sobradamente, lo has escuchado: "No seas tan carnal que pierdas tu pureza". De acuerdo. Pero yo te digo, además, otra cosa: "No seas tan puro que pierdas tu carne".

miércoles, 4 de marzo de 2009

Cuerpoalma

Cuerpo: ese modo tan suyo que tiene de ser el alma.
Alma: ese modo tan suyo que tiene de ser el cuerpo.
Cuerpoalma: ese modo tan suyo que tiene de ser el hombre.

lunes, 2 de marzo de 2009

El punto justo

Ante la política, me gustaría ser ese analista puro que, por encima de filias y fobias, reconoce aciertos y errores vengan de donde vengan, al margen de la percha política de la que se cuelguen. Aquí, mi deseo de ser objetivo es máximo, e inalcanzable, claro, sobre todo teniendo en cuenta que siempre me reconozco con escasísima información y nunca bien contrastada. Por eso, excepto en los casos en que los aciertos o errores son bien visibles, opto por el silencio, o el balbuceo en todo caso. Y sintiendo como siento que me las veo ante un campo en extremo viscoso, donde uno no sabe tantas veces donde acaba el trigo y empieza la cizaña, ¿cómo no he de optar por la suspensión del juicio, llevado de mi prurito de objetividad? Tampoco pretendo ser, sin más, equidistante, sino distante de lo que me parece malo y cercano a lo que me parece bueno, esté donde esté, así sea en la derecha, en la izquierda, en el centro, arriba o abajo.
Observo además otra cosa. La política, como servicio público, me merece un respeto profundísimo. Por eso quiero ser justo con sus oficiantes, no cargármelos a todos llevado de ningún furor. Es cierto que acaso sea un gremio donde, dado que se maneja poder, mucho poder en ciertos casos, abunden más los arribistas y los corruptos, o los ineptos simplemente. Pero aun así, ese punto justo en el que me quiero situar frente a ellos sigue siendo mi continuo deseo. Los políticos nobles, serviciales, dignos, decentes, no merecen el descrédito en nombre de sus compañeros podridos. No querría caer yo en este tipo de descalificación general, que siempre creí falsa.

domingo, 1 de marzo de 2009

En busca del fuego

Con ceniza en la frente, te sientes impulsado a buscar el fuego que la originó. Tal vez la cuaresma sea el camino de esta búsqueda, el rastreo que nos lleve desde lo ardido hasta lo ardiente, desde lo muerto hasta lo vivo. A medida que avanzas, ves como la ceniza se vuelve brasa, la brasa leño en llama, el leño en llama fuego pleno: ya estás en la noche de Pascua, ante la hoguera que encenderá el cirio pascual. Has llegado al origen, es decir, al fin.
La cuaresma, una puesta en ignición.