viernes, 27 de febrero de 2009

jueves, 26 de febrero de 2009

Besos de cine

Miope sería cualquier historiador del cine que no advirtiera en él dos etapas claramente diferenciadas: la de besos abrochados, sin lengua, y la de besos desabrochados, con lengua. Primero la yuxtaposición; después el adentramiento.

martes, 24 de febrero de 2009

Crecer

Crezcamos juntos, veámonos en la misma senda del tiempo. No huyamos de esa mirada mutua en que la soledad ante el avance de la vida se diluye. Que nuestras arrugas sean las mismas, todas las caras un único campo para el arado que devana las horas. Como los amantes, deseemos vernos en un envejecimiento acordado.

jueves, 19 de febrero de 2009

Sábanas

Entrañas de vida doméstica puestas al sol y a la brisa, banderas que, avistadas desde lejos, anuncian un hogar, una mesa, un lecho. Sábanas sobre todo, lienzos donde los cuerpos imprimieron su amor, su agonía, su soledad, sus sueños, sus triunfos, íntima escritura invisible que ningún agua disolverá jamás. Por eso no habrá mejor mortaja a la hora de la muerte: en ellas está toda nuestra vida.

martes, 17 de febrero de 2009

Las preposiciones de Dios

A Dios, ante Dios, bajo Dios, cabe Dios, con Dios, (no ha lugar), de Dios, desde Dios, en Dios, entre Dios, hacia Dios, hasta Dios, para Dios, por Dios, según Dios, (no ha lugar), so Dios, sobre Dios, tras Dios.

lunes, 16 de febrero de 2009

Velamen

¿De dónde me vendrá a mí ese gusto por la ropa puesta a secar en los tendales? Si fuera un capitán de barco retirado podría decir que me recuerdan las velas de mi vieja fragata, pero no es el caso, aunque sí lo es, pero en otro sentido, pues esas sábanas primorosas, esos manteles, son el velamen desplegado del hogar doméstico, con toda su proa surcando el mar de sus bien anclados cimientos.

viernes, 13 de febrero de 2009

Ojos de cine

En Aritmética emocional, de Paolo Barzman, me reencontré con la Sarandon. Es evidente que, para mi colección particular de ojos, los suyos no pueden faltar. Se suman a los de Montgomery Clift, ojos como bocas hambrientas, y a los de Paul Newman, ojos azul príncipe. Los de Susan Sarandon son, es obvio, de ésos que llamamos saltones: y es que parece que van a pegar un salto para darse por ahí un garbeo ellos solitos, canicas embajadoras de la vista.

jueves, 12 de febrero de 2009

Nada

-Nada
-¿Nada?
-Sí, nada.
-Pero entonces todo...
-Sí, todo.
-¿Sólo silencio?
-Sólo.
-Pero entonces...
-Sí, sólo palabras.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Entrega el día

Si, ya sea por vagancia, ya por dispersión, ya por contratiempos varios, se me fue la tarde sin aprovechamiento alguno, y veo que después de cenar sigo en las mismas, vago, disperso, desganado, llega un momento, que suele empezar a partir de las diez y media, en que la conciencia de haber perdido el tiempo me urge a ganarlo en esa última hora y media que me queda. Entonces rasco aquí y allá, con cierta aceleración, por ver si no se me escapa el día sin algún tipo de trabajo o disfrute estético o intelectual. Pero es en vano. Son para mí horas en las que, si no he empezado a ver una película a eso de las diez, ya es raro que me apetezca hacer nada. Entonces, para vencer el sentimiento de pérdida o frustración que me invade, sabiendo que habrá más tiempo y más vida a la jornada siguiente, me digo: "Suso, cálmate, y entrega el día, entrégalo. Deja que se vaya lo que ya se ha ido".

martes, 10 de febrero de 2009

Enemigos

Mis enemigos: el perfeccionismo, el miedo, la ansiedad, la mente cuando se (me) atropella.
¿Mis amigos? Lejos estoy del autobombo que supondría desplegar aquí el lote de virtudes que me ha tocado en suerte. Por eso voy a intentar otra cosa, ver el revés de la trama, o, como diría Juan Ramón Jiménez, "el envés de cada hora". Planteada así la cuestión, me pregunto: ¿Qué amigo tengo en ese perfeccionismo que, en ciertos aspectos de mi vida, me estrangula? ¿Acaso obtengo ahí alguna verdadera mejora de mí mismo? Y tras esos miedos que me acongojan otras veces, ¿me prepara la vida para merecer un día algún tipo de valor, de fortaleza? Y tú, ansiedad, vieja amiga, ¿no me has enseñado y me sigues enseñando a buscar y a amar el sosiego, a huir de los remolinos del diario vivir? Y mi mente enmarañada, frenética en su discurrir cuando no consigo pisar el freno, ¿qué amistad me oculta en su envés? ¿Alguna buena idea, algún fecundo pensamiento, la pepita de oro que sólo viene si viene en medio de la corriente?

sábado, 7 de febrero de 2009

domingo, 1 de febrero de 2009

Verde

Los celos, el monstruo de los ojos verdes, que dijo Shakespeare.
Verde que te quiero verde, muerte que te quiero muerte, que dijo Lorca.
Verdes son los ojos de la mujer del lago, la leyenda de Bécquer, que, hechizante, arrastrará hasta su fondo, ahogándolo, a su hombre enamorado. 

Contra el maleficio del verde levanto yo su beneficio, esa otra, y mayor, tradición del verde esperanza, verde de la tierra mía, verde campo y verde árbol, verde mar y verde musgo… ¡Verde mundo, verde que te quiero verde, vida que te quiero vida, amor, ese ángel de ojos verdes, mujer del lago que te deja en tierra y no te ahoga!