martes, 26 de agosto de 2008

Asia es libre

Asia, una perra, murió porque estaba vieja y enferma. Cuando mi sobrina Sabela, de cuatro años, me preguntó si estaba en el cielo yo le dije que sí. Los días pasaron y hoy me sorprendió con esta pregunta: "Asia es libre, ¿verdad?" "¿Cómo? No te entiendo". "Digo que es libre, que está en el cielo". "¡Ah, sí!"
No creo que supiese lo que decía, pero el caso es que su cerebro, sea como fuese, unió la idea del cielo con la de la libertad. Aunque todo fuese mera coincidencia lingüística y ella pretendiese decir Dios sabe qué, ¡qué delicia que de su boca saliese una verdad tan preciosa!
Si Asia está en el cielo, la estará gozando a pierna suelta.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El ritual

En ciertos procesos vitales, si el fondo no encuentra su forma, el contenido su continente, la impresión su expresión, el caudal su cauce, el paso adelante requerido por tal proceso puede quedar gravemente alterado o hasta truncado. Me llevó a pensar en todo esto un hecho que me contó mi amigo Emilio. Un amigo suyo, tras perder una hija debido a un cáncer, y por carecer de creencias religiosas, limitó sus exequias a un simple vertido de sus cenizas en algún lugar. Así de simple, sin más. Este padre "huérfano" de hija yace ahora en una depresión profunda. Se preguntaba Emilio, y yo con él, si el no haber ritualizado la despedida, el adiós, el no haber realizado una ceremonia que recogiese en su seno toda la pena y la exteriorizase adecuadamente, no habrá contribuido a que el desgarro inevitable se hiciese mayor. Un acontecimiento de tal calibre, la pérdida de una hija, un "fondo" así, necesita una "forma" que lo ritualice de verdad, que lo "exprese" enteramente, que le dé algún tipo de sentido: el adiós al ser querido muerto necesita su ceremonia, la necesita el muerto y la necesitamos nosotros, para que el fondo, el contenido, el caudal de nuestra pena encuentren su forma, su continente, su cauce. Necesitamos "enterrar" a los muertos, darles cabal "sepultura" para que el proceso del duelo pueda iniciar su camino. Ese dentro-fuera, interior-exterior en que consistimos debe funcionar adecuadamente, de distinta manera en cada uno, para que la maduración sea posible.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Coyunda

Penetrarse de realidad, penetrar la realidad: feliz coyunda, tras la que, transcurrida la gestación, parimos criaturas o engendros. Hay que matrimoniar, siempre, gestar, y parir, dar a luz.

El silencio del mar

De repente, el mar, que no dejó de batir y sonar tumultuosamente, calla, uno, dos segundos. Parece un milagro, al que, atónitos, asistimos todos. Se dijera que, cansado, toma fuerzas para seguir rugiendo.

viernes, 1 de agosto de 2008